PÁNICO PROVOCADO POR EL UBERMENSCH MEXICANO

Ricardo Valenzuela

DIPLOMACIA, ESPIONAJE Y FAKE NEWS | Relatos e Historias en México

GILBERTO VALENZUELA EXTREMA DERECHA 

Cuando veo en medios mexicanos elementos que, en lugar de estar denunciando cómo su pais, después de tantas agresiones, finalmente lo han llevado a su inmolación final porque ya llegó el feroz lobo carnicero, con su popular cinismo diabólico, deambulan por toda su geografía con la etiqueta de los destructores promoviendo sus candidaturas. Y, todavía mas grave, las encuestas indican que, a pesar de sus destrozos, tienen la seguridad de permanecer en esas trincheras de su apocalipsis. Y al estar en busca de alguna explicación, lo más cercano que encontré, es la forma en que Europa arribaría a la teoría del agotamiento. 

Era el final del siglo 19 y, ante la gravedad de la sociedad, uno de los certeros pensadores la bautizaba como Teoría del Agotamiento. Partía del estado de pesimismo que invadía a la gente afirmando que ese estado de negativismo no era el problema, sino el síntoma, y se debía sustituir por nihilismo, un extravió de la razón y clara señal de un declive, una idiosincrasia. Y cuando ese declive había permanecido por tanto tiempo, surgía un enjuiciamiento de valores resultando en la calificación del conjunto. Y la decadencia se haría preponderante hasta llegar a dominar la idea, que, además de las miserias ya presentes, esta nueva decadencia se convertía una amenaza que anunciaba larga vida. Una aberración de la humanidad, una decadencia del enjuiciamiento de valores con las guerras mundiales en puerta.

Y eso la había llevado al declive de la sociedad. Porque los viciosos, los enfermos del espíritu, los criminales, los lideres inmorales, no pertenecían a las clases oprimidas, eran el desecho de todas las demás clases sociales. En Mexico es claro que todos los estratos sociales han sido invadidos por estos elementos podridos y la sociedad ya no lo es, tampoco es un cuerpo, sino un conglomerado enfermo de parias inmorales, una organización que ya no tiene fuerzas para activar su endogamia. Y la moderna consecuencia para Mexico, es ese cínico estado de corrupción que, con los ejemplos de Chaves, ha llegado a niveles de horror. 

Porque en Mexico no hemos llegado a comprender la interconexión de tantas formas de corrupción y, entre ellas, no olvidar la corrupción cristiana, al estilo que definiera Pascal: “El corazón tiene razones que nuestra razón ignora”. O la de Gandhi: “Me gusta tu Cristo, pero no me gustan tus cristianos. Tus cristianos son tan diferentes al admirado Cristo”. Ni la que nace del socialismo-comunismo, que muchos afirman es consecuencia del cristianismo. La más alta concepción de las organizaciones de los socialistas es, desde el punto de vista de las ciencias físicas y naturales, la jerarquía más baja de las sociedades condenadas. 

Aquí no puede haber armisticio: aquí hay que eliminar, destruir, hacer la guerra, hay que desenmascarar esos falsos profetas, en todos los espacios donde rigen los valores de la media cristiano-nihilista, y combatirla conociendo bien sus diferentes disfraces como en la sociología, la música, en las escuelas, universidades, en esas iglesias, en los pueblos y ciudades que han sido envenenados con su poción destructiva de ese pesimismo e inseguridad, con que provocan luego tenernos como sus presas domesticadas.   

La naturaleza no es inmoral al no tener compasión por esos malvados: todo lo contrario, el explosivo crecimiento de males fisiológicos y morales es consecuencia de esa moral enfermiza y antinatural, la moral de los esclavos. No se puede cincelar una sociedad saludable ordenando y forzando un altruismo disfrazado, ni tampoco ordenar el derecho de ser establecido en la igualdad de otros. Son los premios con reciprocidad de entrega total, que utilizan los maleantes de la política. No hay solidaridad y avance en una sociedad donde rigen elementos estériles, improductivos y destructores, pero, excelentes soldados en las filas diabólicas de eso criminales adueñados del pais.   

Son tan profundas las raíces de la putrefacción política y social que vive Mexico, que con solo enlistarlas no se puede conocer su verdadera gravedad. Pero, una de ellas es la ya enlistada moral de los esclavos que producen zombis. La moral de la humildad, castidad, generosidad, desinterés, de obediencia total. Y debían ser acompañadas de los pecados con los que se condenaran a los fuertes, como hipocresia, rebeldes ante Dios, crueles, abusivos, embriagados de riqueza, incastos, insensibles. Las cosas mejores se difamaron porque los débiles proyectaron sobre ellas una luz sombría y, lo mas trágico, los mejores hombres permanecieron desconocidos y a veces ellos mismos se negaban.   

Si se piensa con coherencia y se tiene la visión real de lo que es un gran hombre. No hay duda de que en algún torneo la iglesia tendría que condenar a esos hombres superiores, puesto que siempre ha combatido esa grandeza. Obviamente, en la política mexicana y los círculos de “negocios” con los que se rodea, no existen esos hombres que han alcanzado el nivel del ubermensch que representa un estado superior de evolución humana y autorrealización, ese que rechaza la moralidad tradicional e institucionalizada (como el dogma religioso) para crear sus propios valores y propósitos en este mundo, afirmando así la vida. 

Pero ¿Qué es lo que en Mexico hemos tenido y tenemos? Un pais en el que el único ubermensch que yo he conocido, Gilberto Valenzuela, por el arsenal de sus virtudes que exhibirían los pecados de los criminales políticos de su era, no solo evitarían que fuera presidente, sino que lo perseguirían por el mundo para destruir su ejemplo del verdadero hombre superior, y Mexico fuera condenado a manos de los canallas cuyos herederos todavía lo siguen explotando. Porque cuando a los enanos entran en pánico ante el hombre superior, se desborda su criminalidad. 

Pero en Mexico a los verdaderamente hombres superiores, ante sus temores, los expulsaban del pais. Otros venderían su honor y después se medirían con los inferiores, pasaban luego a tomar su nueva identidad, sin dignidad, subyugados, con espíritu empobrecido, pues ante su Dios todos eran iguales; y surgia ese político parecido al coronel revolucionario que decía; “de que me sirve ser coronel si no puedo cometer abusos”. Y de esa forma se dictaba el futuro de Mexico siempre en manos los criminales que, con el paso del tiempo, el pais de categoría mediocre, ha pasado a su estado comatoso con los zopilotes ya a su alrededor. Y uno de ellos, después de etiquetarme de añorar mi vieja alcurnia, me gritara; “viva Morena”.

  

 

 

 

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