Ricardo Valenzuela
![]()
1) Las bases del laberinto
Para realmente entender lo que está sucediendo a nivel internacional en estos momentos y, sobre todo, como decía Rothbard, antes de emitir estruendosas opiniones en medio de la ignorancia, hay que llevar a cabo una auditoria o tal vez una autopsia, de la historia que es la única que nos puede presentar el cuadro completo que nos ilumine. Desde que EUA naciera como país, los chillidos de este recién nacido eran de una potencia nunca atestiguada, y de una magnitud que trepanaban oídos, porque era la alerta de lo que les provocaría se considerara a ese chillón una gran amenaza global.
Para pintar la raya el chillón era bautizado como República Comercial de los Estados Unidos de América. ¿Por qué comercial? Porque en Europa para los nobles el trabajo era ocupación de las clases bajas, los nobles no trabajaban, y el comercio era la representación más baja que desarrollaban los plebeyos. EUA se estaba fundando con esos ex plebeyos que ahora serían, por primera vez en sus vidas, propietarios de algo. Pero, desde su nacimiento su suerte estaba ya decidida por quienes, en estos momentos, están a punto de incendiar al mundo.
Porque nacía rechazando la monarquía europea como sistema de gobierno, las sociedades clasistas, los títulos de nobleza, las iglesias monopólicas, el estado feudal tan popular en Europa y, lo más amenazante, para la gente libertad de expresión y de opinión, libertad para comerciar con todo el mundo. No era democracia. Este chillón era república solo pedía unos cuantos derechos, el primero era vivir como él lo decidiera, siempre sin infringir los mismos derechos de otros. Así, sus fundadores establecerían los que fueran sus derechos naturales autoevidentes. Y el hombre fuera verdaderamente liberado para trascender.