Ricardo Valenzuela

Lo que estamos atestiguando en la monarquía inglesa, es algo mucho mas serio y peligroso que un príncipe soberbio y mal educado reclamando agresivamente que le regresen sus juguetes que el mismo había tirado. Para tener clara visión del problema, debemos entender la enfermedad del desubicado príncipe Harry, y tal vez así le demos alguna forma a sus conductas que cada día lo hunden más profundo. Harry es una explosiva mezcla de psicópata, soberbio, a quien nunca se le habría negado algo, lo que tradicionalmente provocan los padres sobreprotectores por algún motivo desconocido.
Y, al cubrirlos de todo tipo de regalitos, de todo lo que además pida porque lo han hecho sentir merecedor, esos padres forman ese tipo de monstros que van por el mundo destruyendo todo lo que tocan y nunca pagan las consecuencias. Y, cuando se les niega algo por cualquier cosa, sus conductas se tornan mas agresivas y destructoras al sentir tanto merecen y se lo están negando. Porque, además, no tienen consciencia de lo bueno y lo malo ni de lo que destruyen, porque, en medio de su inseguridad, siempre tienen alguien que les estará reafirmando su divinidad y, lo que les nieguen, es agresión, porque ellos tienen derecho a todo.