Ricardo Valenzuela
Lo que ha
estado sucediendo en el entarimado de la monarquía inglesa, es algo que estará sentando
precedente y, tal vez sin sentir la verdadera magnitud, ya ha puesto a temblar,
no solo al establecimiento político, sino a un imperio milenario que ha
transitado por la historia sobreviviendo ante infinidad de problemas que ha
enfrentado. Un Imperio en el que, desde que hiciera su aparición esa mujer, Meghan
Markle, se iniciara lo que se podría definir como una maldición que, de forma diabólica,
ha enfrentado a los miembros de la Corona.
Una mujer a la cual se le ha dado la etiqueta de un verdadero peligro latente, pues, lejos del papel que ha estado actuando de una humilde plebeya la cual se enamoró un príncipe, una cenicienta que abandonaba la pobreza para iniciar un sueño de hadas. Una bella e inspiradora historia de un amor que, al mundo entero, como en las películas, hasta llanto ha provocado. Pero, la realidad nos muestra una mujer de antecedentes que señalan el peligro que representa. Una mujer que, con toda premeditación y una estrategia militar, se propuso conocer al príncipe, pero, después de haberlo estudiado para conocer sus gustos, aficiones, sus debilidades.





