MONARQUIAS Y HEREDEROS DE INGLATERRA Y MEXICO

Ricardo Valenzuela

ANDY LÓPEZ Y SU CARTA QUE TERMINÓ EN EL BOTE DE BASURA 🤣 Andy creyó que  con una carta iba a conmover a Trump. Qué ternura. Como si la Casa Blanca  fuera 

El mundo pocas veces nos presenta un espectáculo como el que estamos atestiguando en estos momentos. Dos productos que fabrican ciertas formas especiales de gobiernos que, por más diferentes que sean, esos productos siempre son muy similares: los juniors reales. En este caso, un retoño del rey de Inglaterra, el príncipe Harry, hermano de William, heredero de la corona, y otro orgulloso producto del tlatoani de México, Tlatoanito Andy, heredero del imperio criminal que su padre ha formado con tanto esfuerzo.

Sin embargo, el día de ayer ambos enfrentaban serios problemas que, aunque de diferente magnitud, el origen de ambos se identifica con gran similitud: el abuso de sus acciones que les ofrece sus ubicaciones como miembros de la realeza, que, por diferentes motivos, los lleva a provocar el circo que estamos atestiguando. Y, algo muy interesante, porque las personalidades de ambos mal amansados juniors, son impresionantemente similares. Son las clásicas de psicópatas de una inconsciencia y cinismo increíbles.

En Inglaterra, el príncipe Harry había arribado a Londres en un vuelo privado que la corona tuvo que pagar la factura de más de $100,000. Y el motivo de su arribo era para suplicar ayuda y enfrentar el fracaso de sus proyectos en EU que le han provocado una deuda cercana a los $60 millones de dólares. Y eso después de haber abandonado su papel en la monarquía, presionado por una “dama” con un expediente criminal que, ambos, en EU, han bautizado como la pareja británica de Bonnie and Clyde. Hay quienes afirman que Harry llegó a Inglaterra huyendo de autoridades de California. 

En México, el príncipe Andy llevaría a cabo un conclave de criminales, aparentemente para recibir apoyo de sus invitados ante una seria posibilidad de su arresto por autoridades de EU como la DEA, el FBI, para, estilo Maduro, llevarlo a una prisión. Después enfrente acusaciones desde narcotráfico, fraudes al gobierno con la bendición del tlatoani, su control del tráfico ilegal de huachicol e infinidad de otros crímenes. Afrentas que, juzgado en EU, enfrentaría una condena similar a la de Maduro. Es tal la preocupación, que se habla de enviarlo a una embajada para protegerlo. 

Ante este panorama, pregunto: ¿Cómo estas dos naciones en estos momentos enfrentan problemas tan singulares? Y yo mismo me respondo. La respuesta nos la surtiría el gran psicólogo y filósofo Carl Jung en su publicación titulada “Pandemia de idiotas”. Y, para formar un coro, podemos invitar a los dos odiados filósofos Nietzsche y Schopenhauer, y los tres opinan que siempre hemos estado rodeados de pendejos, y no nos damos cuenta. Están en todas partes al haberse expandido a todos los niveles, y se ha convertido en la norma, lo tradicional, lo aceptado. Schopenhauer afirmaba que la mente humana, a través de los siglos, se ha programado para seguir al rebaño, nunca pensar con lógica. 

Y cuando ese programa invade al rebaño, surge lo que Jung bautizaría como “Psicosis Colectiva” de multitudes atrapadas por sus limitaciones. La incapacidad del individuo, traspasada a las masas, para multiplicar la fuerza destructiva. Es algo que ha permanecido durante siglos sin cambios. Se programó al individuo para neutralizarle el uso de la razón, y lo mantuviera en una voluntad de sumisión y entrega. Y esa estupidez en las masas se convierte en dogma y provoca creer que tienen la verdad. Les aplican una energía ciega e irracional que los empuja a obedecer creyendo que ellos están decidiendo. 

Y esa fuerza que nos provoca la entrega inconsciente y siempre se alimenta del ego. Y mientras más pendejos nos construyen, ese ego (voluntad irracional) nos provoca sentirnos más inteligentes. No escuchamos y jamás cambiamos de opinión. Nunca estamos abiertos a un verdadero debate, porque esa estupidez ya es dogma, una ley natural, trincheras para no permitir que arriben la lógica y la razón. Porque, en medio de nuestra ignorancia, nos han hecho orgullosamente soberbios y más pendejos. Y vivimos en un gran autoengaño del destino fatal, pero, compartido, duele menos. 

Y sin darnos cuenta, aceptamos esa mediocridad, seguir las tendencias, creer las noticias falsas, el teatro artificial que nos han construido. Y seguimos actuando dormidos sin despertar. Es cuando pueden manipular nuestras decisiones, porque controlan esa soberbia que nos implantaron alimentando nuestros egos, y esa ceguera de una vida transitando en automático, reaccionando. Una vida donde nunca analizamos, cuestionamos, sugerimos, solo aceptando ese vacío de nuestra pendejez irresponsable ya hecha cultura, dogma, la inquisición. 

Y cuando esa poderosa pendejez ya ha conquistado el rebaño, se puede infiltrar en el poder político y se convierte en una fuerza de apendejamiento letal y destructiva. Y los líderes sufren el mismo proceso: a más poder, más pendejadas destructivas. Y, lo más grave, tiene carta blanca para sus pendejadas. Como grupo colectivo, su pendejez se convierte en hegemonía cultural, mental y moral. Es cuando surge lo que el gran Schopenhauer bautizaba como “tragedia colectiva de la estupidez”, la maquinaria sin control para sus pendejadas. 

Y cuando se forman esos escenarios, podemos entender el surgimiento de esos dos juniors. Uno controlado por misteriosa dama que lo hiciera abandonar su nido imperial, lo utilizara para proyectos que le crearan pasivos de muchos millones de dólares y, al fracasar, regresar al reino implorando ayuda, pero ayuda imperial. Con la intervención de su hermano, ya operando como rey, le están dando una lección de humildad y oportunidad de rectificar, pero, no a su agresiva solicitud, a otra que lo hará sufrir y aprender. 

Pero el mexicano es de otra dimensión. Hijo de un gran criminal con personalidad diabólica, inmoral, resentido, fuera quien involucrara a su hijo en todas las actividades criminales de su gobierno. Un gobierno criminal y con un menú en narcotráfico, el robo de petróleo bautizado huachicol, robos en proyectos como el fracasado aeropuerto, el tren maya, ventas de medicamentos, etcétera. La diferencia es que este tiene posibilidad casi segura de terminar en una prisión en EU. O, tal vez no, y nos bendigan ahora siendo el próximo presidente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario