Ricardo Valenzuela
Una de las figuras internacionales más impactantes de los últimos tiempos, odiado y admirado, es Benjamin Netanhahu, un hombre que ha ocupado el liderazgo de Israel en los momentos más decisivos de su historia. Un soldado que ha participado en mil batallas. Me regalaron el libro de su vida que, solo a su inicio, me ha impresionado como pocas veces lo ha logrado algún otro libro. Es una obra de cerca de 700 páginas, pero, hoy solo quiero compartir uno de sus mensajes, y recomiendo que los descerebrados de MORENA lo comparen con los del cínico bandido conocido como Amlo.
“Cuando nacieran mis padres, el zar lideraba en Rusia, el Imperio Británico abarcaba todo el mundo, y presumían que en su imperio nunca se ocultaba el sol; los otomanos controlaban el Medio Oriente. Durante las vidas de mis padres, todos estos imperios colapsaron, otros surgirían y desaparecerían, y el destino de los judíos se balanceaba desde la desesperación hacia el triunfo, desde el Holocausto hacia lo que siempre habíamos buscado, finalmente el renacimiento del Estado Judío. Había sido una larga jornada, pero todavía con un destino incierto por el que debíamos luchar.
“Porque la segura permanencia de este triunfo nunca ha sido garantizada. La generación de mis padres tuvo la tarea de la fundación del Estado; a mi generación se le asignó la tarea de asegurar el futuro de ese Estado. El arco de la historia podría en un momento apuntar hacia justicia, pero es un arco muy frágil. Se puede quebrar en cualquier momento bajo los ataques de esas fuerzas de la oscuridad. Pues la fundación de Israel no detuvo los ataques a los judíos. Solo les dio el poder para defender nuestra causa de esos ancestrales ataques. Y esa defensa se convertía en nuestra prioridad.“Como soldado, yo combatí para defender Israel en los campos de batalla; como diplomático, defendí los ataques en contra de su legitimidad en foros globales; como ministro de finanzas y luego como primer ministro, luché para incrementar su poder económico y político entre las naciones. Cierto, Israel se convirtió en una historia internacional de éxito, una poderosa maquinaria de innovación, de creación de riqueza, del emprendimiento personal. Este nuevo poder que apunta hacia un futuro promisorio y nos ha llevado a cuatro acuerdos de paz. Más éxitos vendrán si continuamos nutriendo nuestro potencial, resolución y nuestra fe en la justicia de nuestra causa.
“Sin embargo, nunca he perdido de vista los grandes peligros que enfrentamos. Una necesidad para todo organismo vivo es lograr esa habilidad para identificar el peligro a tiempo y hacer algo al respecto, una cualidad que fuera perdida entre nuestra gente en el transcurso de los siglos del exilio. Es por lo que yo encabezo este esfuerzo y tomo riesgos sin límite para evitar que Irán, ese país que siempre ha llamado a nuestra destrucción, pueda adquirir armas nucleares, un esfuerzo que todavía requiere mucho dinero, alerta permanente, tenacidad y mucha temeridad.
“Y debemos entender algo bien claro: si Irán lograra tener armas nucleares, eso no sería un peligro latente solo para Israel, sino para el mundo entero; la destreza, el presupuesto, el ingenio y el liderazgo requerido para detener esta amenaza se incrementarían hacia infinitos peligrosos. Sería la repetición de una Guerra Fría, ahora regional, pero, con la capacidad de la tecnología militar presente, más peligrosa y con potencial letal superior que la anterior, se incrementaría la paranoia global que ya existe.
“Durante los tres mil años de existencia del pueblo judío, nunca hemos abandonado el sueño de lograr una vida próspera y de gente libre en nuestra tierra, la tierra de Zion. Y habiendo logrado finalmente nuestra independencia, no podemos, no permitiremos, que nadie destruya este milagro que tanto nos ha costado. Y cuando recuerdo mi niñez en Jerusalén con mis hermanos Yoni e Iddo, los años de mi educación en EU, mi servicio en La Unidad y todas las veces que miré de frente a la muerte, me doy cuenta de que fueron eventos que se tejieron juntos, preparándome para la misión de mi vida.
“Pero nada es predeterminado. Si Yoni no hubiera insistido en ser miembro de La Unidad y él no hubiera perdido su vida en Uganda, la mía tal vez podría haber tomado otro curso. No hubiera sabido que me recuperaría de su trágica muerte, a quien todavía extraño enormemente. ¿Quién puede desentrañar el destino en ese giro tan impredecible del azar? Yo nunca he podido, pero sí puedo afirmar que ha vivido una vida con propósito: ayudar a construir el futuro de mi ancestral gente que tanto ha sufrido y tanto ha contribuido. Esta misión continuará inspirándome hasta el final de mis días.
“Fui premiado con el privilegio y la sabia guía de unos padres extraordinarios, el apoyo de una amorosa familia, y representar a tantos seres humanos que comparten mi visión y me han seguido con sus corazones abiertos a través de grandes turbulencias de mi vida en la política, porque me ha impulsado ese propósito. Pero ¿realmente existe algo como propósito de vida? Cada era tiene Eclesiastés y Lucretius, como lo narrara el gran Lucrecio, que siempre nos dicen que es efímero. Vanidad es vanidad, dice la Biblia. ¿Qué provecho obtiene el hombre de todo su trabajo realizado bajo el ardiente sol?
Y cerraba su disertación con un mensaje de Will Durant tratando de confrontar a la humanidad, señalando el valor temporal de los logros humanos.
“No debemos temer el futuro. Nunca estuvo tan segura nuestra herencia de civilización y cultura, y jamás fue ni siquiera la mitad de rica. Podemos aportar nuestro pequeño granito de arena para acrecentarla y transmitirla, confiados en que el tiempo se encargará del desgaste, principalmente de su escoria, y saber que aquello que en ella es verdaderamente noble y valioso perdurará para iluminar a muchas generaciones”.
“Will Durant tenía razón. El renacimiento de Israel es un milagro de nuestra fe y de la historia. El libro de Samuel dice: “La eternidad de Israel no desfallecerá”. A través de nuestra jornada, incluyendo las tempestades y convulsiones de tiempos modernos, este sueño se ha mantenido cierto y se seguirá manteniendo”.
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