Ricardo Valenzuela
En medio de la celebración vale la pena repasar algo de historia. La fundación de la república para darle vida a EU estaba poderosamente ligada a la libertad individual. Pero no solo porque sus lideres proclamaban que los opresivos actos de los británicos afirmaban peligraba de su sagrada libertad, y decidían fuera establecido como la causa de la rebelión, sino también cuando surgiera la oportunidad ellos controlarían sus gobiernos para fundamentarla. Entonces, la jornada para encontrar y establecer la libertad era de gran importancia. La historia de esa rebelión de los colonos contra Inglaterra y establecer sus propios gobiernos, ha sido una de las historias más importantes e inspiradoras en el avance de la libertad humana.
Aunque los debutantes americanos no fueran los primeros ejecutando la idea de gobierno limitado, ellos irían mucho más allá construyendo las salvaguardas en contra de la opresión gubernamental como nunca se hubiera atestiguado. Ellos tenían ambas, la oportunidad de establecer sus propios gobiernos y un claro entendimiento del grave peligro que representaban esos gobiernos para la libertad. Esa palabra, libertad, tenía casi sentido religioso para ellos. No es una exageración afirmar que hubo un carácter épico en los años de la fundación e inicios de la republica Americana. Sus ideas fueron la pieza central de su historia. Lo que sucedería después fue el prólogo; lo que llegara después sería más que un epílogo, pero condicionado y juzgado por lo que los fundadores forjaron.
Un pedazo de la historia americana con lo que precedió y lo que siguió para, en ese lapso, perder gran parte de su significado y, en estos momentos, olvidado. Conviene, pues, considerar estos años como la epopeya estadounidense. Una epopeya, esencialmente, es una composición poética en la cual hay eventos y logros heroicos, ejecutados por valientes, y se trata extensamente como una narración continua de estilo muy profundo y elevado. Los modelos para epopeyas de la civilización occidental son la Ilíada y la Odisea, grandes poemas de Homero. Historias inspiradoras que siempre han viajado por muchas generaciones.
Pero, también han servido para algo importante, señalar, con gran claridad y evidencias, las diferencias tan grandes entre la fundación de EU y la mayoría de los paises que lo han precedido en la historia y en su región. La información del origen de los paises europeos, ha estado disponibles solo en mitos y leyendas. Poco casi nada es sabido de la llegada de los anglosajones a lo que es hoy Inglaterra. Inclusive, es el mismo caso de una Roma y Grecia, de Francia, España donde todo es fabula en boca de filósofos y juglares, o debemos acudir a los archivos de la iglesia.
EU, en contraste con el resto del mundo, nació y se desarrolló en lo que para nosotros son tiempos modernos, la era de una abundante información comprobada, con una variedad de archivos públicos y privados, libros publicados por testigos de la historia. Esto presenta un terreno difícil para los poetas épicos. El material prosaico y factual no es precisamente la materia prima más propicia para los eventos que provocan la inspiración de los poetas. La prosa de historiadores profesionales ha remplazado la epopeya poética, irrebatibles hechos con su vigilancia suplantan elegante narrativa y, más importante, ayuda de la tecnología.
Lo que si ha sido ha existido con plenitud en EU, fueron una serie de ejemplos que simplemente se platicaban y, sobre todo, a otros que inspiraban para escribirlos gravando el gran testimonio que representaron. Lo que les diera carácter de dramático a estos episodios, era que habían nacido y desarrollado en medio del conflicto. Lo que le daría a esa era del naciente pais la etiqueta de epopeya, fue el conflicto. Conflictos de gran variedad: Parlamento contra asambleas coloniales, hombres blancos contra indígenas regionales, Rey y monarquía contra congreso americano, loyalistas contra patriotas, federalistas contra anti federalistas, republicanos contra monarquistas, dominación europea contra la nueva auto determinación naciendo de lo más profundo del nuevo mundo que emergia.
Lo que tomara estos hombres, eventos, documentos, desarrollos, enfrentamientos, fuera de lo ordinario y los elevara a epopeyas de grandes proporciones, fueron las grandes ideas emanadas de esos actores que las vivieron y que de esa forma complementaran el nacimiento de EU y su primer siglo de vida. De estos enfrentamientos nacían los principios a los que siempre recurrían sus doctrinas básicas, siempre con reglas y justicia. De esos conflictos y sus choques nacería esa gran filosofía política y conceptos como ley natural, derechos naturales, gobierno limitado, balance de poderes, separación de poderes, libertad de conciencia, libre comercio, federalismo, formas de gobierno republicano.
No hay duda de que la maravilla más grande de todas durante estos años es lo que estos debutantes americanos lograron extraer de su revolución es algo muy claro y diferente. La era moderna ha tenido muchas revoluciones violentas. Muchas han seguido lo que siempre fuera el patrón, una gran proclamación de libertad y justicia, el abandono del estado de derecho y las normas y restricciones sociales, y la consiguiente pérdida de autoridad, la desintegración de la sociedad y la aparición de un dictador para imponer un orden a su favor, cruel, abusivo. Aunque se ha tratado de etiquetar a EU con esos títulos, no solo es mentira, esos mismos no listan sus logros.
Y para tener la visión real, debemos tener claro que los americanos no se formaron sobre sus pasadas experiencias, tampoco de las viejas ideas y practicas siempre activas, ni de viejas tradiciones e instituciones como la mayoría de los revolucionarios tercermundistas lo han hecho. Estilo Fidel Castro, Chavez, Ortega en Nicaragua. En su cincelado los colonos americanos se inspiraron en la historia ancestral y la moderna, de lo que han descubierto sucedió a través de los siglos, para escoger lo mejor.
Lo que ha separado su éxito de los fracasos de esas revoluciones abortadas fue que estos hombres hicieron converger en un punto fecundo su legado—que abarcaba grandes corrientes, especialmente la clásica, la cristiana y la inglesa—así como su experiencia y las ideas de sus tiempos. Los fundadores se apoyaron en hombros de gigantes de la libertad, y su propia determinación moral los elevó a cotas aún mayores. Es lo que quieren destruir.
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