Ricardo Valenzuela
Finalmente, he logrado hacer realidad el viejo sueño de escribir un libro que abriera las compuertas a la multitud de experiencias, ideas, sentimientos acumulados en una vida que, por ahí, alguien describiera de gran intensidad. Fue difícil mantener la ruta sin desvíos al transitar por un bosque donde a través de la historia se han combatido tantas batallas, entre tantos combatientes con diferentes uniformes, ideas, propósitos y, sobre todo, muchos escondiendo lo que siempre los ha llevado a las batallas sin legitimidad.
Antes de dar vida a este proyecto, tuve largas conversaciones con uno de los hombres más sabios, espirituales e íntegros que hubiere conocido. Un hombre sin más educación de la que le ha surtido una vida a punto de llegar a los 100 años. Le expuse mis intenciones del libro y, antes de preguntarme por el tema, me hacía una pregunta que me dejó pasmado. “¿Por qué quieres escribir este libro?” Y, aun cuando su pregunta fue corta, conociéndolo de toda la vida, claramente entendí su profundidad.
Y así iniciaba mi respuesta. Porque quiero exponer una multitud de cosas que la gente ignora y, por esa ignorancia, nos están llevando, como lo afirmaba el filósofo chino, hacia el matadero donde sacrificaban a los bueyes gordos para el emperador. Me responde el viejo Pedro Daniel: “Pues tu respuesta es demasiado general. Es como si Obregón, cuando andábamos en la revolución, nos hubiera dicho; vamos a matar estos pelones. No, necesitábamos saber por qué, para qué, y luego cómo los íbamos a matar, y nos daba las armas.”