Conversaciones con el tío Gilberto Valenzuela (IV)

Ricardo Valenzuela

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Pasó la primera semana, después de mi reunión con el tío Gilberto, y se me hacía eterna para que, transcurriendo los días, llegara la fecha de la siguiente puesto que se había iniciado mi fascinación con ese hombre que se develaba ante mí.

Pasó la primera semana, después de mi reunión con el tío Gilberto, y se me hacía eterna para que, transcurriendo los días, llegara la fecha de la siguiente puesto que se había iniciado mi fascinación con ese hombre que se develaba ante mí. Así me presento a la siguiente y luego que la tía Sofía nos acomodara en su salita preferida, nos surtiera de café y galletas, inicia Don Gilberto:

En 1908, me encontraba ya en Guadalajara cursando la preparatoria que en esos años constaba de cinco. Para 1911, iniciaba ya la carrera de leyes cuando Madero tomaba posesión de la presidencia, después de la renuncia de Porfirio Díaz expresando no querer derramar la sangre de los mexicanos. Pero don Porfirio nunca imaginó el baño que esperaba al país. En un viaje que hice a la capital del país, me movió a inscribirme en la Escuela Nacional de Jurisprudencia y así continuar allá mi carrera. Tuve la fortuna de ser alumno de Antonio Caso, a quien le debo en gran parte mi amor por el estado de derecho.

TRUMP EXPONE A PEDRO SANCHEZ


LA PRESIDENTA YA NO DUERME, SUEÑA CON SOLDADOS GRINGOS

 

PILLARON AL PEOR CRIMINAL, CABELLOS ERUCTANDO DOLARES

 

GRAN NOTICIA. SERAN RECONOCIDOS

 

ALERTA MAXIMA. TRUENA LA BOMBA EN VENEZUELA

 

EL MODERNO OK CORRAL A PUNTO DE EXPLOTAR

Ricardo Valenzuela

Gunfight at the O.K. Corral 

Creo que no es un secreto que, prácticamente toda mi vida, he criticado agresivamente a quienes he bautizado con varios títulos, desde Talibertarios, Libertarios de escaparate, Evangelistas de lo que no practican, etcétera. Esos ruidosos agentes de las noticias que se pasan la vida criticando y, a veces, agresivamente atacando, lo que, al buscar con su potente lupa, identifican como gran afrenta a su personal filosofía libertaria y al manual de Carreño, y de inmediato surge su nuevo blanco y atacan. Sin embargo, ellos nunca arriban a los verdaderos campos de batalla porque se pueden despeinar, se les puede correr el maquillaje. 

Por eso yo admiro hombres como Trump, Milei en Argentina, e, inclusive, la intención de Ricardo Salinas Pliego en México, quienes, hartos de los corruptos, analfabetas políticos y económicos e, inclusive, los fracasos de políticos que ellos mismos apoyaron, se remangan sus camisas para ejecutar ellos mismos las ideas que, con evidencias, han comprobado que son las adecuadas. Y, de forma especial, admiro el experimento de los Chicago Boys en Chile que, lejos de archivar sus libros, llegaron armados a la batalla y triunfaron al rescatar a su país.

RUBIO DA ULTIMO AVISO A IRAN