RESCATE DE LA VOLUNTAD DE PODER ¿TRUMP?

Ricardo Valenzuela

NIHILISMO ¿Qué es? Según Nietzsche 

Creo que puedo afirmar el mundo está a punto de sufrir una de las más potentes sacudidas de la historia. Hay quienes la sienten como aquellos mensajes de filósofos e iluminados a través de la historia, que solían percibir y anunciar el arribo del año 2,000, como el inicio de una transformación mundial de proporciones bíblicas. Y, al no haber sucedido, ahora pueden afirmar que solo se había retrasado, pero, finalmente, está llegando y de nuevo revive algo de esperanza. Porque, su emergencia podría ser lo que les diera a los seres humanos estímulos que nunca han tenido.  

Y en este nuevo capítulo de la historia, surge un hombre, no un ser divino ni celestial, solo un hombre muy lejos de lo común, que se ha atrevido a ser la chispa de lo que se puede convertir en una gran explosión ya con las marejadas presagiando la tempestad. Porque, hemos llegado a una etapa que, habiéndose iniciado hace 2,000 años, este mundo ahora presenta lo que Nietzsche describiera en su libro, Dios ha Muerto, el Nihilismo. Pues producto de ataques milenarios, el edificio mundial construido con cimientos arenosos se está derrumbando.

Pero, este derrumbe no debería ser sorpresivo, ha sido producto de una vieja moralidad que, para sus autores, fue muy efectiva, pues les permitió el avance de sus olas cubriendo la historia con ese Nihilismo con el que Nietzsche sentenciara al mundo. Esa actitud global que, ante su estática mediocridad, ya nada importa, puesto que sus esquemas nunca operaran y ahora el desánimo es su bandera. Y, lo irónico, fue la gente la asesina de ese Dios que nunca fuera milagroso para ellos. Pero, de lo que no se han dado cuente, el motivo fue la cosmovisión de la moral cristiana. 

Esa moral que ha privilegiado al débil sobre el fuerte, que nos ha convencido el sufrimiento es el camino hacia el paraíso, que esa sumisión total es la llave de la paz y tranquilidad, que la pobreza es una gran virtud, que somos seres impotentes y necesitamos quien nos lleve de la mano, que nacemos ya cargando el pecado. Un gran entarimado con el que se ha construido la Moral de los Esclavos dependientes del amo. Y para tener una clara referencia, nos crearon tantos santos que, en lo personal, me recuerda la afirmación de Jefferson; “tierra necesitada de mártires y santos, es tierra maldita.” 

Nos destruyeron la voluntad de poder, ese impulso natural del ser humano buscando la trascendencia de la vida, todo lo que nos definiera, por qué buscamos algo que debemos encontrar, y cuando nos rendimos, surge ese nihilismo de la derrota. Y aquel hombre que no han podido convencer, pues se dio cuenta, es el que abandona esa moralidad de esclavos y él mismo ha fabricado sus propias reglas. Aquel hombre que fuera admirado por ser alguien que provocaba esa admiración. Y es cuando surge la gran trampa, ese débil que han fabricado al haber perdido su voluntad de poder, surgía la nueva moral de los oprimidos para darle consuelo a los débiles. Por eso inventaron nuevos valores como compasión, pobreza, sumisión, sufrimiento, aceptación. 

Y debían complementar su obra identificando al nuevo demonio. El hombre fuerte, libre, autónomo, próspero, amante de la soledad, ambicioso y silencioso. Ese hombre que sí se atreve a perder de vista las playas porque navega hacia la lejanía de lo desconocido. Pero, al identificarlo, la iglesia, en sociedad con los dueños de esos imperios, etiquetaba sus acciones como grandes pecados que nunca le surtirían la salvación, a menos que arrepentido acudiera a esa iglesia que monopolizaba las vías hacia el paraíso. 

Con el poder de sus nuevos mandamientos, construyeron el mundo actual en el cual, su logro más preciado, lo vemos con claridad en EU con una sociedad cuajada de miembros tan despectivos como las hordas fabricadas por Soros, transexuales en el liderazgo del ejército, criminales agrediendo las fuerzas del orden, cien millones de abortos desde su legalización, un gobierno gastando la mayor parte de su presupuesto en “servicios sociales,” políticos criminales robando elecciones, produciendo fraudes trillonarios como USAID, que han endeudado a sus habitantes y sus generaciones futuras. Donde premian con la medalla más preciada al mayor de sus destructores, Soros. 

Y hacia donde dirijamos la mirada, encontramos situaciones todavía peores como Europa, Venezuela, México, etcétera, pienso que, con esa asertividad de Nietzsche, podemos afirmar que Dios ha Muerto. Y al seguir la huella, vemos el cristianismo culposo, pues fuera el elegido por esos siempre sedientos de poder, y lo usaran con efectividad, cincelando un nuevo ser humano a imagen que a ellos les convenía, los oprimidos que lo aceptaban. De esa forma, los romanos que habían conquistado el mundo y su etiqueta serían esos galantes soldados, valientes, competitivos, el cristianismo destruyera su voluntad de poder y su imperio. 

El paso siguiente sería la consolidación de la moralidad de los oprimidos, la castración de la humanidad, y ante el 95% de esa humanidad en la fila de oprimidos y los débiles fabricados, alguien más tendría que pelear sus batallas, pues era lo que la iglesia requería. La pobreza se convertiría en la gran herramienta de los gobiernos en sociedad con la iglesia, y la consecuencia fue la caída del imperio romano y la identificación de la mejor estrategia para someter a la humanidad. Fue como seguirían los mil años de la famosa oscuridad con la paralización del mundo en medio de su pobreza material y espiritual, donde se consolidaron dos fuerzas, las nuevas monarquías y una iglesia convertida en la primera organización global y la más rica del mundo, comandando millones de pobres en varios continentes. 

Y es cuando emerge Trump blandiendo un peligro similar al de un Martín Lutero, un Marx, Kennedy, un Wallace de Escocia. No por tener un toque celestial, sino porque ha mostrado una realidad que da miedo. Una realidad que, al sacarla a la superficie, no deja a nadie sin servir, horroriza a demócratas y buena parte de republicanos, europeos, orientales, latinoamericanos, católicos, protestantes. Inteligentes y pendejos, comunistas y talibertarios todas víctimas de una ceguera global. Porque ellos también han caído en el nihilismo comodino que lo ocultan con su ignorancia. 

Una realidad que, sin filtros, nos muestra una humanidad habiendo caído en ese mismo nihilismo agigantado, pero, lejos de aceptarlo como antes, lo utilizan acudiendo a una sociedad con gobiernos criminales que cabalgan sin rienda por todo el mundo, provocando la putrefacción de lo poco que queda de sus sociedades. Por todo esto odian a Trump.   

 

   

 

    

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