DOLOROSA RADIOGRAFIA DE EUROPA (TERCERA)

Ricardo Valenzuela   

La Unión Europea podría morir 

Al encontrarme de frente con un grave problema, gente ignorando una realidad que constantemente pasa las facturas, me he dado cuenta de que el cambio de las ideas y la fuerza de la voluntad humana que construyeron el mundo en que vivimos, aunque muchos nunca tuvimos asiento en ese teatro, no atestiguamos algún cambio que nos haya provocado modificar nuestros pensamientos o ideas, y para los que viven en otros países puede ser más difícil verlos, porque hemos perdido contacto con esa realidad. Es decir, los puntos de comparación en nuestros países, que nunca han practicado ideas liberadoras, nos dan la medida y explicaciones lejos de la realidad. 

El punto crucial por el cual nuestra gente no tienen la conciencia, no solo de la magnitud de los cambios que se han llevado a cabo en las últimas generaciones porque, no han sido cambios en dirección de la ideas y orden social que suplica la naturaleza. Pero, inclusive, aun antes que aparecieran los fantasmas del totalitarismo, habíamos nacido en el transitar de esa ruta todavía peor de las ideas equivocadas de Europa. Y para quienes desde siempre abrazamos esas ideas, seguros nos llevarían a buen destino, nos llevarían a una confrontación con la tiranía y nos ha causado un profundo desanimo, pera aun así nos rehúsanos a conectar las evidencias.

Y cuando fijamos la mirada hacia donde había reinado esa libertad y les redituara tanto a sus rutas hacia la grandeza, atestiguamos cómo progresivamente se habían estado abandonando. Y aunque la realidad confirma las advertencias de los grandes pensadores de la filosofía liberal que yo siempre he profesado. Con nostalgia veo cómo se ha estado abandonado esa libertad en asuntos económicos, sin los cuales libertades personales y políticas nunca han existido. Y aunque esos mismos abanderados de la libertad como Tocqueville, Bastiat y Lord Acton y muchos otros, para, de alguna forma darles más fuerza a sus ideas, con evidencias nos habrían mostrado la horrible cara del socialismo de la esclavitud que ya ha subyugado a Europa. 

Y esa Europa del renacimiento, la cuna de otros pensadores de la libertad como Cobden, Adam Smith, Paine, Bastiat, Hume, Locke, Milton y tantos más. Ahora vemos las características más destacadas de la civilización occidental que ha transitado brillantemente desde la fundación del cristianismo y los Griegos y los Romanos. No meramente el liberalismo de los siglos XIX y el XVIII— sino lo básico del bello individualismo que heredamos de Erasmo y Montaigne, de Ciceron y Tácito, de Pericles y Tucídides, y sociedades de hombres libres amantes de su individualidad que le dieran vida a lo que sería el milagro del siglo 19, Estados Unidos de America, progresivamente ha estado falleciendo. 

Pero, ese individualismo, al que han tratado tanto de darle mala reputación como el primer paso hacia su control, ha sido siempre el gran enemigo de todas las formas de socialismo y colectivismo. El verdadero individualismo que se desarrollara plenamente en el Renacimiento es ese respeto por el ser humano individual, es decir, el reconocimiento de sus ideas y de sus gustos como superiores en su propia esfera y, sobre todo, la creencia que es deseable que el hombre desarrolle sus propios dones, habilidades e inclinaciones individuales. Ese individualismo que el gran Milton Friedman con su libro le daba La Libertad de Elegir. 

Y fue en esa Europa donde surgiera con la fuerza de una tempestad, la herramienta para romper las cadenas de la servidumbre que hubiera sufrido la humanidad. Un continente en el cual la pirámide social estaría compuesta, ya no solo por aquellos que, por nacimiento, habían disfrutado una posición de privilegio por virtud del statu social y la riqueza de sus padres, sino también por esos que, bajo condiciones favorables, habrían edificado su ruta desde circunstancias difíciles hacia la parte superior por sus propios méritos. Las barreras que siempre habían separado los “aristócratas” de los sirvientes habían caído. Ahora solo habría ciudadanos con los mismos derechos. 

Sin embargo, esa euforia tendría corta vida. Durante el siglo 19 se iniciaría el surgimiento de poderosos y violentos oponentes de esta libertad.  Surgieron esos que siempre han sido impulsados por el peor de los sentimientos humanos, la envidia, que activara a quienes lograron aniquilar gran parte de lo que los abanderados de la libertad habían conquistado. Sorpresivamente hasta la palabra liberal fue expropiada y ahora es usada por socialistas. Y, lo más grave, la Europa que le diera vida, es ahora el gran recinto de los grandes enemigos de la libertad. La infinidad de programas contra la libertad desatarían las fuerzas de la Primera Guerra Mundial. 

Y, sería también, el inicio del socialismo tomando todos los países de Europa. Dentro de esas naciones han estado experimentando con socialismo que los mantiene estancados, ha reducido la productividad de sus trabajadores y se incrementa la miseria. Y quien no cierre deliberadamente los ojos ante esta clara realidad, deberá reconocer que por todas partes están los signos del avance agresivo de la catástrofe de la economía mundial. Y, esas mismas fuerzas son las que, deliberadamente, nos están llevando hacia el colapso de la civilización. Pero, lo más grave de esta amenaza, es la ignorancia de la gente que no tiene idea. 

La unión europea es un cascaron vacío que fue falsamente ungida como representante de un estado democrático falso multinacional y la gran mentira, con un electorado aprobando falsa legislación europea en el Parlamento de esta. Una Comisión con base en Bruselas que carga una burocracia de 60,000 elementos operando de forma similar a la burocracia del Estado Profundo en los EUA, que fue construido inspirado por el 3rd ahora 4th Reich, y secretamente recibiendo ordenes de los Rothschild, los dueños de toda la Union y de su banco central. 

Es decir, esos títeres como Stramer del Reino Unido, Macron, títere en Francia, Sánchez el de España, Ursula Von Der Leyen de la unión europea, y Merz de Alemania, son dóciles empleados de los Rothschild. Por supuesto, ambos, Giorgia Meloni de Italia, y Víctor Orban de Polonia, son casi tan odiados como Trump. Mi padre, quien viviría en Bélgica asistiendo a la Universidad de Bruselas, siempre fue un crítico feroz de esa unión que, en sus palabras, sería solo un espantapájaros, y el verdadero poder estaría oculto, pero en manos de los mismos amos. 

Europa ha muerto, hay que ofrecerle las misas.

  

 

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