Ricardo Valenzuela
El haber encontrado a Joran Peterson, con el transcurso de los días he remachado mi confirmación de lo milagroso que se pueden tornar algunos eventos. Porque, además de una gran admiración por Carl Jung, nos une otro simbolismo importante, los dos somos sobrevivientes de adicciones que, siguiendo uno de los consejos de Jung, bajamos a ese horrible infierno decididos a enfrentar nuestros demonios para derrotarlos, y así emerger transformados.
Porque, como me afirmara Larry Kudlow hace años, otro sobreviviente de adicción y exasesor económico de Trump, los exadictos tenemos tesoros especiales porque, en estas batallas cuando emergemos victoriosos, además de una nueva perspectiva de la vida, desarrollamos un lenguaje especial que nadie entiende. Y ese lenguaje ha facilitado que, en una segunda tanda, regrese a los mensajes de Jung con la ayuda del más importante de sus discípulos para entenderlos mejor. Jung no buscaba milagros, sino la verdadera psicología cuántica y sagrada de Jesús. Y solo una mente, como la suya, podría interpretarlos.