Ricardo Valenzuela
Unos años después, mi padre llegaba a la frontera Douglas, Arizona/Agua Prieta, Sonora, ese sagrado recinto donde, en 1910, se había activado el documento que representaba la rebelión de los sonorenses contra el dedazo de Carranza, conocido como el Plan de Agua Prieta, un documento histórico que le diera vida su hermano Gilberto. Lo que llevaría a Obregon hacia la presidencia y al surgimiento de la hegemonía sonorense, un grupo integrado por Obregon, De la Huerta, Calles, siendo su hermano el más joven del grupo.
Pero, en aquellos momentos estaba ante un oficial de inmigración en los tramites para penetrar a su pais. El jefe de la oficina, al parecer invadido por la curiosidad, llama al agente para preguntarle ¿Quién es ese chamaco tan elegante? Mi padre, aguzando sus oídos, pudo escuchar la respuesta del oficial que lo cimbraría hasta lo más profundo de sus raíces; “es el hermano de los traidores”, al referirse a su hermano Gilberto candidato de la fallida revolucion escobarista, y sus otros hermanos Federico y Arturo que lo habían apoyado y los tres permanecían exiliados.