Ricardo Valenzuela
Para realmente entender la realidad del mundo en el que estamos viviendo. Esta realidad lejos de opiniones de los siempre debutantes expertos que, al envolverse en sus ruidosas, pero vacías banderas, son quienes mas aportan a la confusión con el beneplácito de quienes provocan lo que, con gran maestría, han podido ocultar y siguen alimentando a esos juglares. Y, para complementar ese mundo de las confusiones, tienen sus organizaciones mercenarias de las mentiras elegantes con impresionantes nombres como Bildenberg, Foro Económico Mundial, y la infinidad de pasquines surgiendo de mentes pagadas.
Pero, si alguien honestamente quiere conocer esa verdad, tiene que a conocer muy bien a los Rotschild porque detrás de todas las historias pasadas y presentes que han cincelado al mundo, siempre encontraremos las huellas de los Rotschild, ese nombre que es sinónimo de riqueza y poder más allá de lo que nos podría aportar nuestra imaginación. Una riqueza y un poder de una dimensión incalculable que flota alrededor del mundo sin que se pueda identificar. Con suerte tal vez se pudiera topar en Inglaterra con algo llamado Rothschild Continuation Limited que se repite en Francia como, Second Continuation Limited y sigue por todo el mundo.
Sin embargo, para transitar este fellinesco camino hay tener una idea real de la familia, por lo que debemos retroceder hasta sus inicios cuando, Mayer Rothschild, el patriarca de la familia, se iniciaría como comerciante de telas y monedas. Se convertiría luego en exitoso cambista para, ya en prosperidad, moverse de su humilde casa a un gran edificio y con el tiempo enviar a cuatro de sus cinco hijos, a los centros financieros más importantes de Europa. Amschel, el hijo que permaneciera con su padre sería encargado de la coordinación general de sus oficinas ya en todos los paises de Europa.Pero, antes de esos movimientos, Mayer había iniciado el negocio de prestamista con un esquema muy especial. Hacía prestamos con garantías prendarias que los clientes deberían dejar en su establecimiento. Algunas eran artículos de oro y plata las que Mayer exhibía en mostradores para, de forma subliminal, dar la idea de que él era su propietario. De esa forma la gente pensara que su fortuna era enorme y su familia era exitosa. Ya con el terreno preparado, a la gente que solicitaba un préstamo, los convencería de que, en lugar de un billete del gobierno, aceptaran un pagaré emitido por él mismo, asegurándoles que los aceptarían en todas partes y se iniciaba su circulación.
Fue cuando hiciera su famosa afirmación: “Denme la exclusiva de emitir la moneda de los paises, y no me importa quien haga las leyes”. Mayer estaba inventando el dinero moderno, dinero con el único respaldo de creer en su fortuna. Ya con esa reputación, debutaba en las grandes operaciones. Ayudaba al príncipe William of Hesse Cassel, huyendo de Napoleon, para cuidar su fortuna e invertirla con lo que inventaba el concepto de Banca de Inversión, en una operación famosa que su hijo, Nathan, de inmediato la repetía en Londres. Es decir, sin dinero, pero con fama de tenerlo, se convertían en financieros de la realeza.
Durante las guerras Napoleónicas el gobierno británico pedía la ayuda a Nathan. Con sus hermanos conseguiría un cargamento de oro en concesión en España para financiar a Wellington. Uno de los hermanos lo enviaba a Francia donde otro, James, lo llevaría de contrabando a través de líneas enemigas para entregarlo en Londres. Con gran habilidad habían comprado los favores desde ministros, militares y la policía. Napoleon sería derrotado en Waterloo y la operación elevaba a los Rothschild al trono de financieros apostadores, puesto que, pasaban a manejar la información de esa guerra, apostando fuerte en la Bolsa de Londres donde ganarían una fortuna.
Luego surgía la idea de estructurar el banco de los bancos, inventaban el concepto de banco central. Si lograran establecerlo en Europa y luego en EU, podrían surgir como los dueños del dinero mundial y, consecuencia, directores de la economía global. Y sus nuevas credenciales, con la derrota y el retiro de Napoleon, le daban a Inglaterra la supremacía que habia estado perdiendo. Y el premio para los Rothschild sería la propiedad del Banco de Inglaterra y, con esa poderosa herramienta, control, no solo de la economía de Europa, también el control político. Y el siguiente paso para ellos, era un Waterloo a nivel global.
Pero, tendrían un pequeño problema, la emergencia de EU como el pais que retara, no solo a Inglaterra, sino a toda Europa, como la entidad más rica y poderosa del mundo. Y ese poder tan demandado representaba, no solo el mundo financiero, era representación de todo. En EU, endeudando a Washington, habían debutado con su First Bank of the United States en 1791, luego con Second Bank of the United States en 1816, el que el presidente Jackon les cancelaria quien luego sufriera un atentado. Y EU era importante para sus planes en toda America Latina, algo que, ante la Doctrina Monrow, se opacaba ese futuro.
Pero, al inicio del siglo 20, iniciaba la primera guerra mundial y emergian tres acontecimientos preocupantes. El triunfo de la revolucion marxista de Rusia financiado por los globalistas, y el ilegal establecimiento del impuesto sobre la renta en EU, y ese igualmente ilegal establecimiento del Fondo de la Reserva Federal propiedad de bancos extranjeros; Rothschild Bank of Berlin, Lazard Brothers de Paris, Warburg Bank of Hamburg, Warburg Bank of Ámsterdam, N M Rothschild of London, Lazard Brothers of Paris, Kuhn Loeb Bank of New York, Israel Moses Seif Bank of Italy, Goldman Sach of New York, Loeb Bank of New York, JP Morgan’s Chase Bank of New York.
Todos controlados por Rothschild, Rockefeller, JP Morgan y, por supuesto, el consuegro de Rockefeller, senador Nelson Aldrich. Era el Waterloo para el resto del mundo tomando control de gobiernos a base de manipulación monetaria. Y mientras los juglares de los mitotes siguen con sus decretos ruidosos y vacíos elogiando a los pigmeos de Morena, otros peor atacando a Trump por grosero, los más enhierbados defendiendo la pureza de ese Talibertarismo mientras se cumple la advertencia de Jefferson:
“Si se permite bancos centrales controlar la emisión de su moneda, se convertirán en monstros despojando a la gente hasta que sus hijos despierten sin un techo que los cobije, en este continente que sus antepasados conquistaron. Esos bancos son más peligrosos para la libertad que los ejércitos de Atila y destruirán el mundo”. ¡Amén!
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