Ricardo Valenzuela

“El árbol de la libertad debe ser regado de vez en cuando con la sangre de patriotas y tiranos: es su fertilizante natural”. Thomas Jefferson
“Odio la guerra, porque la ha vivido, el soldado es el único que ha visto su brutalidad, pero, a veces es necesaria”. Dwight D. Eisenhower
Entre las grandes declaratorias en la biblia talibertaria y el más popular de sus mandamientos, es su estruendoso rechazo a la guerra, una actitud verdaderamente admirable puesto que ¿Quién no siente ese rechazo a lo horrible que representa la guerra? Solamente algún desequilibrado mental o inmoral podría amar un infierno como ese. Aunque se podría acudir a ciertas situaciones especiales en las que la guerra es deseada, provocada, manipulada, pero, no es etiqueta que se debería usar para todas. Otras veces surge la guerra inevitable, la más difícil de entender.
Una cara de esta moneda del guerrero la describe muy bien la afirmación del Peje como un mensaje para el narcotráfico de México: “Abrazos no balazos para ellos que también son seres humanos”. Con esas palabras estaba avalando la infernal guerra que de inmediato surgiría como la maldición del país, un esquema que ha provocado un sufrimiento general, una nueva cultura de valores enfermos, seducción de la juventud al sicariato, sentencia futura de una economía cimentada en el narcotráfico y las consecuencias están a la vista.
Al ofrecer abrazos a Hitler de parte del primer ministro de Inglaterra, Chamberlain, estallaría la segunda guerra mundial que destruyera Europa y le diera vida a su prisión continental, la unión europea. El haberle ofrecido abrazos a un psicópata como Fidel Castro, provocaría la tragedia de Cuba que ya dura casi 70 años, y el disturbio que ha vivido toda America Latina. El haberle ofrecido abrazos a otro psicópata acomplejado como Hugo Chavez, condenó a Venezuela, aun con las reservas de petróleo más grandes del mundo, al infierno que todavía vive de una sociedad oprimida.
El ofrecerle abrazos, primero a Marx y luego a Lenin, condenó al mundo entero a sufrir los estragos del comunismo que todavía sufrimos. Los abrazos que le dieran a Stalin le servirían para que se adueñara de la mitad de Europa y su veneno surgiera por todo el mundo. El que a Madero le dieran sus abrazos cuando, con gallardía renunciara don Porfirio, y ofreciera los mismos abrazos a los salvajes “revolucionarios” condenó a Mexico a nuestra eterna mediocridad. El que Jimmy Carter le ofreciera abrazos al ayatola Khomeini en 1979, condenaría a Iran la época de las cavernas hoy día, y amenaza nuclear constante para la humanidad.
Sin embargo, el que Pinochet frente a la toma marxista de Chile operada por Allende, en lugar de abrazos le ofreciera balazos, no solo rescató a Chile de las fauces del marxismo, sino que lo elevaría a la grandeza y etiquetarlo como el único pais desarrollado de AL. Bukele en el Salvador, no ofreció abrazos a esa marabunta criminal de las Maras adueñadas del pais, les brindó balazos para desaparecerlas y ahora vemos un pais en paz apuntando hacia su desarrollo. Cuando los cruzados de Corea del Sur no ofrecieran abrazos de bienvenida al marxismo de China, sino balazos para defender su sueño que lograrían hacerlo realidad mostrando su increíble desarrollo económico en paz. Y la misma definición podríamos usar para Singapur y, de forma especial, Taiwán.
Cuando Japón, no solo le negó abrazos a EU, sino le tiró balazos de una magnitud y de calibres traicioneros en el ataque a Pearl Harbor. EU tampoco respondió pidiendo mesa de negociación, sino con la furia infinita y destructora de su recién adquirida energía atómica y, al tener a Japón arrodillado, le ofreció abrazos condicionados de paz, y, sobre todo, el manto de las economías que provocan milagros como ya marchaba Corea del Sur, y lo apoyaría para lograr esa grandeza de la mano del Gral McArthur, quien fue el verdadero arquitecto del nuevo Japón. Y más de 80 años creciendo en paz.
Y surgía el ejemplo más dramático. La feroz lucha por el control de China entre el gran Chang Kai-shek y el degenerado sexual líder marxista Mao. Los primeros abrazos fueron para Chang Kai-shek y, de repente, se le retiraran para ahora ser enviarlos a Mao por consejo de Kissinger, dando vida al comunismo de un millón de almas sufriendo hambrunas durante 30 años, hasta que, en 1978, surgiera su salvador Deng Xioping, un verdadero líder de una inteligencia lógica y un gran pragmático. Los débiles abrazos sin resultados a Mao se fortalecían para el nuevo líder y germinaban con la transformación increíble del pais casi destruido por el comunismo.
Y, con la sabiduría que todavía existía en los lideres de EU, no abandonarían a su amigo y le ofrecían abrazos diferentes a Chang Kai-shek ya asentado en la desierta isla de Formosa. Y, a diferencia del soberbio Mao, casi en pareja con Lee Kuan Yeu, asentado en otra isla desierta, trabajaban aplicando las recetas que habían hecho grande a EU. Y la cosecha de tantos abrazos sembrados en el oriente, nunca balazos porque no se requerían, surgiría el milagro de los tigres asiáticos (Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Hong Kong) con un crecimiento económico acelerado transformándose de naciones pobres a potencias industriales y financieras globales.
Su explosivo crecimiento les ha permitido integrarse al grupo de las economías más avanzadas y ser parte de los primeros lugares en el ranking mundial de PIB per cápita. En los años noventa el PIB real de los cuatro países crecía a un ritmo anual del 8% y lograba mantener esa velocidad de crucero entre 2000 y 2020. Según los datos del FMI, el PIB el año pasado aumentó en promedio 9.5% en las cuatro economías, destacando el 14.5% en Singapur y un 11.8% en Taiwán, el que ahora le apetece a China.
Esos paises durante los últimos 80 años no han disparado ni recibido balazos, porque cuando los paises se comportan con virtudes y valores como las de estos tigres, no tiene por qué sufrir balaceras. Porque ellos saben que solamente en la paz han podido dedicarse a ser mejores, a desarrollar su capital intelectual, a ser cada vez más competitivos, a vigilar que sus gobiernos no se aparten de la ruta. Ellos no han permitido que criminales tomen sus gobiernos.
Sin embargo, no vivimos en un mundo de angeles, sino de los peores criminales tomando control de paises. Y si no nos damos cuenta de que la guerra, como lo afirmaba Patton, debe ser para defender nuestra libertad, defender a nuestros amigos de esas plagas criminales como la de Mexico, el mundo ideal de los Talibertarios permanecerá así, como un ideal.
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