Ricardo Valenzuela
Tesla, ante la confusión mundial aconsejaba: “Para conocer los secretos del universo, piensa en energía, frecuencia y vibración. Porque este mundo se entiende mejor escuchándolo y sintiéndolo”. Había inventado la conexión inalámbrica y seria gratis con vibraciones para iluminar cerebros. Con su genialidad se convirtió en enemigo del establishmente que lo llevaría a la quiebra y a una triste muerte solitaria. Porque sus inventos eran de un potencial que, en su estructura, sin ser objetivo, tenían la fórmula para controlar la humanidad.
Su contribución al mundo tecnológico provocó lo calificara como uno de los grandes benefactores de la humanidad, pero, enemigo de los monopolistas. Sin duda fue un ser humano especial, virtuoso, idealista, que con sus sueños ya realidades le plantaba cara al infierno, lo que lo hacía peligroso. El desenlace de su batalla fue triste, pero, la vida lo consagraría como ese genio iluminado que aportó formas para mejorar vidas y, sobre todo, con su vibración tenía la capacidad de hacer vibrar al mundo en “otra frecuencia”.
Tesla, como Spinoza, concebía a Dios como la naturaleza, lo visualizaba, no como el dictado la iglesia, sino una fuerza lógica y cósmica regida por energía, frecuencias, y leyes de la física. Afirmaba que el cosmos era lógico y predecible porque fue diseñado por fuerza racional, y el científico debería descubrir esas leyes, no "inventarlas". Tesla demostró el uso de corrientes vibratorias de alta frecuencia para tratar infinidad de problemas, y frecuencias de vibración electromagnética podrían destruir células cancerosas, sus campos electromagnéticos con posibilidades ilimitadas de elevar la consciencia.
Hace unos dias me llegaba información que considero especial, porque es aportación al tema que he tratado por mucho tiempo y, su sincronización, me pareció llegaba casi sobre pedido, pues era traspana para limpiar esa milpa de la ignorancia humana. Una traspana armada con vibraciones electromagnéticas de potencia celestial, para enfrentar ese crucigrama de confusos jeroglíficos que presenta la congelación global de cerebros. Algo con lo que siempre he lidiado, pero, siento que su gravedad ha llegado a niveles amenazantes.
Me alertaron las recientes agresiones de parte de dos damas, de diferentes manadas, pero con el mismo nivel de ignorancia y su cólera de cantina barrial, que me impulsó a buscar algo que me diera luz en la oscuridad, pues así me convencieran es un problema más allá de esa gravedad ya considerada. Ya había cabalgado el territorio de filósofos griegos y romanos listando a Sócrates, Aristóteles, Platon, Marco Aurelio, hasta al peculiar Diogenes. Fue por lo que, la información recibida, me había hecho afirmar ¡eureka!
Y como soy gran admirador de Tesla, me han contactado con algo especial contenido en la historia de Hermes Trismegisto. Una figura helenística legendaria que se le asoció a un sincretismo del dios egipcio Thot. La sabiduría de este personaje combinaba el conocimiento del mundo material como el espiritual, provocó que sus escritos fueran de gran relevancia en estudios de la interrelación entre lo material y lo divino.
El material generó mi eureka porque es una chispa ante la ignorancia que cubre al mundo. Es el encuentro de Hermes con uno de sus discípulos en un escrito titulado como, “Origen de Todo”. El maestro afirmaba que en el mundo hay una fuente primordial y todos somos parte de su expresión contenida en nuestro interior, y esa “mente creadora” dicta todos los decretos. Y en lo que pareciera fuera inspiración de Spinoza y Tesla, continuaba; “el Universo es mental y opera con energía cósmica de acuerdo con lo que esa “mente creadora” decreta, pero hay siete leyes que respetar”.
Me llamaba la atención su ley de la vibración. En el universo no existe la quietud absoluta. Desde los espíritus más elevados hasta la materia más densa, todo se encuentra en un continuo movimiento. La única diferencia entre los objetos, formas de energía, mente y espíritu, radica en la frecuencia y el nivel de su vibración. En un extremo superior se encuentra el Espíritu, con una vibración tan veloz que aparenta estar en reposo. En el otro extremo se ubica la materia, cuya vibración tan lenta, también parece inmóvil. En los niveles intermedios se sitúan los pensamientos, las emociones, los deseos y las fuerzas naturales.
"Nada reposa, todo se mueve, todo vibra". Es el tercer Principio de esas Leyes, y el más importante y, aunque las siete Leyes son inmutables, este principio nos informa que en el universo no existe materia inerte. La partícula más pequeña de polvo en el universo tiene movimiento y, si tiene movimiento hay vida, esa vida contiene una partícula de Dios, como ya lo han afirmado científicos y voceros de la ciencia. Si puedes conectar tu cerebro con la vibración del universo, serás el ubermensch superior.
Nada se destruye, todo se transforma de acuerdo con sus grados de vibración. Todo vibra y gira, pues entre los polos de la materia hay vibraciones y grados. La vibración del Espíritu es infinita. Desde el electrón, el átomo y la molécula, hasta otros mundos y universos, todo está siempre vibrando. Hay una inteligencia universal a la que nos podemos conectar, solo tenemos que identificar la frecuencia. Sostiene que todo en el cosmos—incluidos los pensamientos, las emociones y las intenciones—emiten una frecuencia energética específica.
Quien llegue a comprender este principio, podrá entonces cambiar sus estados mentales a voluntad y, como consecuencia, cambiar su destino elevando la vibración para dominar emociones y transformar su realidad. (física cuántica) Es capacitación para cambiar miedo a valor, rechazo en aceptación, cualquier estado de ánimo a lo que sea ideal. Es similar a la condena de la humanidad por los gobiernos.
El cosmos es todo vibración, y al tener la misma arquitectura de sus conjuntos, hay un resultado: Pues la conciencia—que tiene carácter vibratorio ya demostrado por la neurociencia—debe ubicarse en el mismo marco. No como una excepción misteriosa al mundo físico, sino como otro nivel del sistema vibratorio. El potencial milagro cuántico: arquitectura vibratoria basada en la ley del universo, porque la conciencia no está fuera del cosmos que observa, sino que es parte de su arquitectura vibratoria. Combina elementos de música, matemáticas, geometría sagrada, cosmología y física de manera metafísica y poética.
La gran noticia. Los ignorantes de Morena no lo entenderán.
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