EL NUEVO MENFISTOFELES INVENTADO CONTRA EU
Ricardo Valenzuela

Al estar leyendo la obra de Goethe a quien no conocía más que superficialmente, la bajeza de su personaje, Fausto, al formar ese acuerdo con Mefistófeles para lograr lo que deseaba y no podía conseguir, es un campo tan amplio del que se pueden desprender infinidad de lecciones y ejemplos, para identificar y entender las conductas humanas. Esas conductas que, para conseguir lo que quieren, hacen a un lado todo lo que pueda ser ese impedimento y, si es necesario, modificar las barreras que han pretendido “limitar” sus campos de acción.
Así como el emperador Constantino cansado de las guerras, la violencia y, sobre todo, los costos para mantener su imperio unificado, fabricó, no solo su Dios personal, sino también su propio Mefistófeles para, de forma creativa, tener todas las cartas en ese juego de póker imperial y pasar a ordenar las reglas de esa nueva operación, no para construir un mundo mejor, sino uno de su propiedad. No para desarrollar el material humano que podría aportar tanta a la grandeza del Imperio, sino para frenar el potencial de la gente que consideraba peligroso. Y surgiría la pregunta ¿Cómo se construyó este teatro para ejecutar la obra en todos los escenarios del mundo conocido?
Los verdaderos principios liberales
Ricardo Valenzuela Torres
La humanidad está viviendo una era en la cual, el estatismo encapuchado ha llegado a dominar el espíritu moderno. Una era la cual ningún partido influyente se atreve abiertamente a abogar “todos los medios de producción” sean privados. ¿Por qué infinidad de artistas, intelectuales, periodistas, empresarios han llegado a odiar con morbo la libertad? ¿Por qué a pesar de los fracasos socialistas estos hombres continúan ejerciendo tanta influencia? La respuesta, en mi opinión, es que no existe una clara filosofía de la libertad, del liberalismo o del capitalismo. Una filosofía con la cual se puedan evaluar los logros de esa libertad y los rotundos fracasos del estatismo. Alguien por ahí ha dicho: “El verdadero capitalismo solo ocurre si no hay nada que lo detenga. El socialismo tiene que ser construido”.
A diferencia del socialismo, el capitalismo es simplemente lo que ocurre en ausencia de una planeación central. Cuando los primeros inmigrantes llegaron a los a EU, no llegaron con una receta emitida por alguna Agencia para la Planeación Económica; ellos se dedicaron a hacer lo que querían hacer y era lo natural: Sembraron, cosecharon, compraron, vendieron, intercambiaron. Eso era capitalismo, pero nunca se enteraron, considerando sus acciones como algo normal en una sociedad. Ellos no eran ideólogos; solo hicieron lo que funcionaba y nunca se preocuparon por alguna etiqueta filosófica. Y en cierto sentido esto ha sido una bendición. Pero también ha sido una debilidad porque, sin una filosofía racional que lo distinga, el capitalismo es vulnerable a los insultos, agresiones y ataques de cualquier desarrapado socialista—comunista—marxista, exponiendo sus envidias y frustraciones. Y ellos tienen influencia no porque tengan la razón, sino porque no tenemos una filosofía del capitalismo ampliamente reconocida con la cual combatirlos. Sin principios, estamos destinados a perder, porque una mala idea solo se puede derrotar con una mejor.
LOS ENCUENTROS DE FAUSTO VS MENFISTOFELES
Ricardo Valenzuela
El haber transitado por la vida en un estadio en el que ocurrieran diferentes aportaciones en mi formación, algunos en claro enfrentamiento con otros, siempre me ha provocado la inquietud de entender las enormes diferencias en las conductas de los protagonistas que forman las sociedades y construyen paises. El capullo donde surgen resultados tan discrepantes que, en lugar de conjugarlos, surgen como la pólvora de explosiones que han mantenido a la humanidad muy lejos de las infinitas posibilidades congeladas sin darles avenida, porque no se permite.
He buscado resolver esta inquietud durante muchos años y en infinidad de fuentes, pero, nunca satisfecho con lo encontrado, en un momento de ese largo camino, surgían huellas de pensadores desconocidos para mí y, al darme cuenta de que provocaran rechazos tradicionales, decidí seguir esas huellas prohibidas que me llevarían a encontrar piezas faltantes de este ajedrez incompleto. En esos lugares, ante mi dificultosa tarea de casi al punto del abandono, encontraba una brillante luz al conocer una obra clásica de la literatura alemana; Fausto.
EL VERDADERO GENIO DE ALBERT CAMUS
Ricardo Valenzuela
Durante mucho tiempo había yo escuchado el surgimiento de dos escritores franceses ganadores del premio Nobel de literatura, dos hombres que habían vivido y actuado en aquel siglo 20 de la explosión de movimientos socialistas que, de forma especial, se presentaban en aquella Francia de 1968. Expresiones de una potente protesta exhibiendo una agresividad no vista que le diera etiqueta de inevitable, una fuerza que había reclutado a JP Sartre y Albert Camus cargando con toda su fama, su reputación y un valioso aval. Ese socialismo que, inclusive, en EU, faro del capitalismo, Nixon, después de establecer control de precios, afirmara; “ahora todos somos socialistas”.
Ante ese panorama, los dos pensadores serían imán que atraía elementos importantes de la sociedad. Dos genios literarios que al movimiento le abrían importantes avenidas al identificarlos como sus abanderados. Por mi gran desprecio del socialismo, siempre me había mantenido alejado de las obras de estos laureados escritores. Sin identificar la causa, repentinamente me invadía un extrañó interés por uno de ellos, Camus, tal vez sería que alguien me retaba para leer una de sus obras, sin cambiar la idea que yo me habia formado de este hombre que me lo describía como muy diferente.
TORO VIEJO. MATRERO Y LIBRE
Ricardo Valenzuela

Soy un toro mostrenco que nunca han podido lazar
Y a los que se atreven siempre les reviento la reata
Me pierdo entre chirahuales pa seguir mi caminata
Me subo a la sierra y de allá ya nunca voy a recalar
Voy tumbando mojoneras y no me puedan huellar
Mi territorio es el mundo y por allí siempre camino
Y lo recorro solo y libre como todo buen peregrino
Voy tirando alambres pues no me gusta respetar
Voy sin ningún papel que me puedan identificar
Los machos mostrencos siempre andan alzados
No los pueden encontrar ni dejarlos empalmados
Yo soy ya becerro orejano sin fierro y sin señalar
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