Ricardo Valenzuela
En la historia de Europa hay infinidad de eventos de los cuales han surgido grandes lecciones. Una de las más excitantes fue la relación especial de Federico el Grande de Prusia y el filósofo renacentista Voltaire, hombres tan distintos que difícilmente alguien hubiera previsto tal relación. Una relación que se iniciara con la gran admiración del emperador por la mente filosófica, libertaria y artística de Voltaire.
Federico desde su niñez mostraba un espíritu artístico con amor por la música, pintura, literatura, y también mostraba cierta feminidad en sus conductas. Eso enfurecía a su padre, que lo trataba con una crueldad sangrienta; pues él quería verlo con los atuendos de guerrero y, ante la falta de respuesta del príncipe, su crueldad llegaba a niveles de salvajismo. Era la gran preocupación de un padre que quería tener la seguridad de que, a su muerte, Federico tuviera todas las armas, no solo para mantener el imperio, sino hacerlo crecer, y un líder afeminado, para él, era una desgracia.