Ricardo Valenzuela
No hay duda de que, cuando decidía abrir el paquete con ese contenido tan especial y diferente, los mensajes de Jacobo Grinberg, nunca imaginé la tormenta interior que me provocaría, especialmente al coincidir las fechas con mis lecturas de los evangelios gnósticos recién dados a conocer. Esos evangelios que me presentaran a un Jesús diferente y, sobre todo, sus mensajes radicalmente apartados de los que siempre había escuchado. Mensajes totalmente orientados al desarrollo de ese individuo que lo habían privado de hacer uso del potencial divino que mantenía empolvado en su interior.
Y, después de 2,000 años de que Jesús apareciera sobre la faz de la tierra, el objetivo más importante de su corta jornada, elevar al individuo a su divinidad que siempre había residido en su interior, señalando que, quienes lo sacaran vivirían y quienes no lo sacaran fallecerían. Tristemente, puedo afirmar que, desgraciadamente, no se ha cumplido. Puesto que, esa esencia divina, para mí, es claro, ha continuado ausente, aunque puede haber ciertos desacuerdos con mi afirmación, especialmente de parte de quienes, en su miopía, sienten haber logrado todo lo que se requiere para ser feliz. Pero no el despertar del alma para liberarse del mundo ilusorio de la materia. (sin recomendar pobreza)
Porque, si realmente lo hubiéramos logrado, en este mundo no debería haber tantas tragedias, no solo como las que estamos viviendo, sino toda una historia con el común denominador de las tragedias. No debería haber guerras, genocidios, millones de seres humanos sufriendo hambre y enfermedades, tantos diabólicos dictadores, tanta explotación, injusticia, tanta ignorancia y, sobre todo, situaciones como ese elefante en la sala en casa del alcohólico que todos fingen no verlo, pero, ante tal actitud, el elefante seguirá invadiendo el resto de la casa hasta derrumbarla. Pero, como no es mi casa, algunos afirman, no estamos tan mal.
Los expertos en la materia de posibles habitantes en otras galaxias con su existencia de millones de años, afirman que ya nos han visitado durante muchos siglos, pero, cuando se les pregunta por qué no nos han contactado, sus respuestas son dramáticas. Porque ellos nos ven como animales sin esos elementos fundamentales para trascender, como lógica en el pensamiento, una insipiente y confusa razón, sin la moral de la naturaleza. Así hemos fabricado un mundo a imagen de una selva primitiva donde solo reinan los instintos que le han dado vida. Y, lo más dramático, fuerzas que garantizan nunca la abandonemos.
Y siempre, a través de la historia, la experiencia ha sido la que nos ha mostrado la isla Sentinal del Norte, propiedad de la India. Una isla donde sus habitantes mantienen una sociedad con usos y costumbres similares a las de la edad de las cavernas. Y cuando alguien trata de contactarlos llevando la modernidad, lo rechazan violentamente usando sus armas prehistóricas con las que han asesinado a los ilusos que han tratado. En estos momentos, veo claramente que fue lo mismo que le sucedió a Jesús, porque, al tratar de liberarnos de la eterna esclavitud global, esas mismas fuerzas al sentir su amenaza real lo asesinaron.
Y, algo todavía más dramático, Issa, como lo conocieron en el Tíbet, además de señalarnos ese infinito poder celestial ya morando en nuestro interior, nos dejaba también un manual, no solo para encontrarlo, sino para usarlo. Claramente, él insistía que el objetivo era lograr esa conciencia superior, no era misticismo, era física cuántica pura donde los pensamientos emanados de esa conciencia tenían el poder de crear la realidad. Pero, para alcanzar esa conciencia superior, iniciaba asegurando que nosotros éramos dioses en ruinas que deberíamos reconstruir.
Y Felipe lo entendería muy bien y escribía; “Aquellos que dicen que primero morirán y después resucitarán están equivocados. Si no reciben la resurrección mientras están vivos, cuando mueran, no recibirán nada.” Esa resurrección en esta vida era el proceso que nos debía llevar a una pureza del alma como requisito fundamental para trascender. Porque, si analizamos la obra de Issa como un plan de negocios, la materia prima para fabricar el reino celestial en “este mundo,” eran los seres humanos que debían alcanzar la pureza de sus almas. Pero, con esta materia prima defectuosa, lo que fabricamos fue este mundo actual, un infierno.
Y fue cuando, ante el horror de los amos de nuestra esclavitud, decidían destruir la fuente emanando esa pureza, Jesús de Nazaret. Pero, lo más grave, ellos también habían entendido la potencia de los mensajes de Issa, y los usarían a su favor con un objetivo fundamental, mantener esa materia prima inservible, pero, sabiamente, utilizando el mismo concepto. Fue cuando Constantino, con esa diabólica astucia, decidió darles un manual parecido, pero con un resultado que fuera lo contrario, reafirmar esa esclavitud utilizando la figura de Jesús. Fingió su conversión a la palabra y el mensaje de Issa, y de inmediato llamaría al Concilio de Nicea para darle vida a la ONU espiritual.
Pero, con una diferencia básica de gran potencia. Una organización con una serie de mandamientos obligatorios, so pena para quienes no los siguieran, de perder su boleto hacia el paraíso que solo recibirían al morir. Afirmando la naturaleza humana, era defectuosa e inclinada a los vicios, y había que dirigirla. Así nacía la virtud de la pobreza, de la sumisión, de la obediencia, del sacrificio, del sufrimiento y del dolor. La individualidad, que promoviera Jesús, ahora sería el pecado de soberbia, la ambición, el pecado de avaricia, el sexo sería lujuria, el admirar a alguien era envidia, el disentir sería el pecado de la ira. Y desde que nacíamos ya llegaríamos con un pecado original. Pero, todos esos horribles pecados, producto de nuestra naturaleza animal, se podían negociar con la autoridad monopólica, la iglesia.
Pero, ese horroroso cuadro era solo para la multitud de pecadores ignorantes, los líderes políticos y religiosos tendrían otro tratamiento. Y esa sólida base de ignorancia global, se debía mantener y acrecentar con la educación ahora estatal y, ante problemas no considerados, la iglesia tendría herramientas especiales como sus bulas, las excomuniones, la hoguera para los herejes. Y todo eso era el principio de una historia sin final de la verdadera esclavitud de la humanidad, siempre defectuosa.
Desgraciadamente, así fue
ResponderEliminarLos bellos y sabios mensajes de Jesús fueron distorsionadas y se usaron como base de una religión cuyo finalidad no era el despertar a nuestra verdadera naturaleza sino esclavizarnos y castrarnos espiritualmente y finalmente, creo que el sabía que debería morir para enfatizar su mensaje de resurrección como se lo dijo a Nicodemo
PRIMERO SE NACE DE CARNE Y FE SANGRE Y LUEGO SE RENACE DE AGUA Y ESPÍRITU