EL OK CORRAL DE TRUMP VS CHINA Y DEMOCRATAS

Ricardo Valenzuela

Cartoons: Donald Trump and China 

“En Estados Unidos, durante un periodo de tiempo relativamente largo será absolutamente necesario cultivemos discretamente nuestro sentido de venganza. Debemos ocultar nuestras capacidades e intenciones y aguardar el momento oportuno.” 

Gral. MI ZHENYU. Comandante chino 

Por recomendación de Milton Friedman, a finales de los 90 hacía otro viaje a Hong Kong donde mi amiga, Catherine Devlin, como directora de la operación en oriente del Bank of Detroit, siempre fuera mi perfecta anfitriona, me informaba tener una sorpresa para mí. Una cena con al autor, Ross Munro, quien fuera representante de Times en esa bella ciudad. Ella conocía mi interés en la economía milagrosa de Hong Kong, de la cual este autor fuera verdaderamente un experto. Esa cena sería la puerta para algo maravilloso, mi iluminación, y estaré exponiendo el contenido de mis notas en varias entregas porque es una historia larga. 

Munro estaba trabajando en la escritura de un libro iluminador y, sobre todo, gran premonición de lo que en estos momentos vivimos como realidad. Y con el sugestivo título del libro abría un abanico de sabiduría: “El conflicto en Puerta con China” y lo que definía el título de su obra, era que China y EU se encontraban a punto de iniciar un enfrentamiento. Y aunque, proyectaban la falsa idea de una cálida recién nacida sociedad, era algo que ya no existía. Pero, en realidad, estaban ya en medio de un conflicto cuando, era obvio, China estaba asumiendo un agresivo comportamiento con el objetivo de convertirse en poder dominante en el escenario global, ante las débiles, tal vez ayudas interiores, ignoradas protestas de EU.

Era también obvio que los líderes chinos siempre habían considerado a EU como un enemigo que debían enfrentar, pero no en los campos de batalla tradicionales, sino en los mercados internacionales. Para lo cual fingían sus conductas, especialmente, para asegurar que la entrega de Hong Kong fluyera sin obstáculos, la joya más brillante del oriente. La fuerza militar china estaba ya establecida en áreas estratégicas de Taiwan y en todo el Sur de su continente, vendían armas a los adversarios de EU, le estaban robando tecnología a través de empresas americanas que se beneficiaban, y con ellas querían influir políticas del gobierno comprando congresistas. 

En EU los militares estrategas estaban ya considerando alternativas visualizando diferente clase de conflictos militares entre los dos países. Y, lo más preocupante, China estaba construyendo su extensa red de espionaje en EU, operando con miles de supuestamente estudiantes y algunas universidades, que debían de informar diariamente de sus resultados en todos los consulados chinos. En ese proceso el déficit comercial a favor de China crecía sin control. Pero, algo que también causara preocupación, eran los conflictos detectados entre su liderazgo, donde reinaba su agresivo nacionalismo y una luz roja.   

Pero, el peligro más grande, no detectado, en opinión de los expertos de ambos bandos, era el valor de todo lo que estaba en juego como resultado del muy probable enfrentamiento de dos ideologías tan diferentes y, sobre todo, la gran diferencia de los escenarios donde se podría dar esta batalla que ya se veía cerca. Y surgían las preguntas ¿Podría EU seducir a los chinos con el espíritu del capitalismo liberal? O ¿Podría China penetrar el mercado ideológico de EU y desarrollar su socialismo especial en la otora tierra del capitalismo? Y en EU preocupaba el ejemplo de la Union Europea con su socialismo indetectable, pero, con claros resultados de su mediocridad. 

China, el país más antiguo y poblado del mundo, y los EU, el más rico y poderoso del mundo, pero muy corta edad, no se podía ocultar que se habían convertido en rivales y sus relacione se endurecían cada vez más. Países cuyos intereses e ideologías estaban en conflicto, que operaban anunciando peligrosos tiempos futuros. Hacía solo unos años en que los dos gigantes del Pacifico se consideraban socios estratégicos para avanzar hacia un futuro de grandeza. Aquel inicio marcado por la visita de Nixon a Mao en 1972 que avivaría una esperanza, ahora esa esperanza palidecía y se ignoraba cortesía de los trilaterales de Rothschild. 

Mi Zhenyu, popular autor de ensayos, publicados en sociedad con oficiales del gobierno hablaba de venganza durante una batalla a largo plazo por la supremacía global. Afirmaba todos los participantes eran altos oficiales y sus puntos de vista reflejaban el debate en el gobierno y la academia, sobre cómo debería China recibir el próximo siglo. Si China permanecía agresiva y los EU permanecían inocentes y paralizados, el inminente conflicto podría provocar hostilidades militares. Y sentenciaba; “China y EU serán la mayor rivalidad global en muchas décadas del siglo 21, lo que forzará países a elegir su bando. Se iniciará competencia militar, económica, la influencia sobre muchas naciones y sobre sus valores. 

Pero los chinos no operan con la belleza de la filosofía del budismo, ni siguen las leyes de las burocracias mundiales. Su biblia es El Arte de la Guerra, modificado a su beneficio y sus dos principios favoritos son. “En la guerra todo es engaño” arte que han perfeccionado, el otro. “En la guerra la ruta es evitar al fuerte para golpear al débil.” Son francotiradores con el mejor camuflaje para seducir elementos mediocres, por eso se han adueñado del partido demócrata y su estrella de california, Eric Swalwell, pretendiendo ser gobernador, lo retiraron con una china. Porque los mediocres son muy fáciles de arrear, corrientes, normalmente corruptos y muy baratos. 

En esos momentos el experto pronosticaba. China seguirá siendo un poder insatisfecho portador de peligrosa ambición para controlar, no a través de invasiones ni ocupaciones, sino siendo más poderosa de lo que sus víctimas son, de modo que nunca se permitirá que ocurra nada en el este de Asia sin su consentimiento, era la autocracia de Mao. Esa China que será impulsada por su nacionalismo, el agravante histórico de su grandeza frustrada: un nacionalismo extraño y, por lo mismo, incomprendido. China quiere llegar a ser el Fenuchi de la película el Padrino, el gran extorsionador del mundo con sus propias reglas. 

China, ahora rica, luchará con más fuerza por el control dictatorial del mundo a través de xenofobia, compra de políticos para acrecentar su poder, porque es un país que retratan como asediado y agredido. Donde se ha instituido el odio a EU y lo han convertido en asunto de dignidad nacional. Y, en mi opinión, China es el gran peligro presente que Trump está enfrentando y necesita ayuda.

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