DIOGENES CONSEJERO DE ALEJANDRO MAGNO

Ricardo Valenzuela 

 El filósofo y el emperador - Ad Absurdum

Debo haber tenido unos seis años y, como todos los veranos, me encontraba en el rancho de mi abuelo materno, Manuel P Torres. En su cuarto el mantenía un viejo baúl con papeles que siempre me provocara curiosidad. Un buen día, cuando él lo revisaba, me le acerco para ver unos brillantes objetos y le pregunto ¿que son esas ruedas? Sonriendo me responde, es dinero (centenarios de oro). Confundido de nuevo pregunto, entonces, los cinco pesos que me das cada domingo ¿que son? Me revira, papel inservible. Entonces yo le digo; el domingo quiero que me des una de esas ruedas en lugar de ese papel que no sirve para nada. Descubria concepto de valor y mi abuelo explotaba en una carcajada.  

 

El gran cínico, como se llegara a conocer al filósofo Diógenes, lejos de la locura que proyectaba al llegar a la gran Atenas de Sinope, su ciudad original, era un hombre de una inteligencia casi diabólica y, sin duda, superior. En compañía de su padre en Sinope operaban lo que se identificaba como un antecedente de los bancos. Diogenes con urgencia dejaba la ciudad pues había iniciado una redituable actividad, la falsificación de la moneda que se acuñaba 100% con oro, pero él las disolvía para de nuevo acuñarla con otros metales bajando el porcentaje de oro. 

 

Pero, al comparecer ante las autoridades para defenderse, Diogenes daría una catedra de finanzas y economía para describir su milagrosa actividad e iniciaba. ¿qué importa que la moneda no esté constituida100% con oro? Lo que importaba es que la gente creyera portaba la mezcla original. Porque así mi moneda siempre habría sido aceptada facilitado, no solo el comercio de bienes, sino también la producción y distribución de esos bienes demandados, mi moneda habría así estimulado ese círculo virtuoso lejos de quienes habían ejercido el monopolio que estrangulaba el proceso. Porque en asuntos de dinero lo importante es confianza y el hipnotizar a la gente. !el cínico! 

 

La llegada de Diogenes a la ciudad de Atenas, presentaba a un hombre transformado tal vez enloquecido predicando; “No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”. Era la filosofía cínica de Diógenes de Sinope. Veinticinco siglos después, su figura permanece vigente porque nos interpela desde un lugar incómodo, el de alguien que se atrev a señalar y a cuestionar lo que realmente entendemos por gobierno y su responsabilidad, lo que entendemos por dinero que el mismo mostraba cómo se destruía en manos de hombres inmorales, de lo que es economía falsa que, los políticos actuales, dejan los pecados monetarios de Diógenes como pequeñas desviaciones.  

 

Para Diógenes, los griegos de su época eran esclavos de unas necesidades creadas y que, en su búsqueda por alcanzarlas premiando su vanidad, se alejaban de la verdadera felicidad basada en la autosuficiencia, y en lugar de necesidades siempre crecientes, debian ser menores y ahorrar los sobrantes para invertirlos en lo sólido, no en tantas variantes falsas. En ese proceso, los gobiernos caerían bajo control de los peores criminales y, sin los frenos requeridos, sus excesos los llevarían a construir economías falsas, dineros falsos, y riqueza falsa.  

 

Con gran cinismo Diogenes acusaba al mundo entero, pero era un cinismo lógico y sabio oculto tras la fachada de locura. En su locura con gran profundidad describía aquellos siglos AC y las convulsiones económicas de muchos paises que acudían a la acuñación de monedas con la única garantía del sello de cada gobierno. En Grecia su escasez de metales crecía provocando la inescrupulosa conducta fraudulenta de sus lideres, similares a las ejecutadas hoy día que amenazan al mundo con su deporte favorito, emitir dinero sin respaldo alguno, porque mientras más emitan, más pesadas serán sus cadenas.  

 

El final del periodo clásico de la historia griega y el inicio del período helénico ubicado en las conquistas de Alexandro. Esas guerras tendrían grandes efectos económicos muy negativos pues Alejandro expropiaría y distribuiría grandes cantidades de su oro y plata. Fue cuando Alejandro motivado por lo que habia escuchado de Diogenes, decidía visitarlo y sucedería el increíble evento. Alejandro después de presentarse, le afirma, pídeme lo que quieras que te lo concederé. Diógenes, que tomaba el sol en las calles de Atenas, con calma le responde; hazte a un lado que me estás tapando el sol. 

 

Después de cambiar unas palabras Diógenes le pregunta, Alejandro ¿cuáles son tus planes? Alejandro responde; voy a conquistar el medio oriente. ¿Y luego que? le revira Diógenes; voy a conquistar Egipto. ¿Y luego qué? Voy a conquistar la India responde Alejandro. ¿Y luego qué? Le pregunta ahora Digenes. Alejandro le dice, entonces voy a disfrutar. El cínico ahora le dice, porque no disfrutas hoy mismo y te ahorras tantos viajes. A todos esos los puedes conquistar sin la espada, puedes utilizar los bancos que acabas de expropiar para joderles la economía. 

 

Diogenes le describía la forma en que los futuros mercenarios del dinero esclavizarían al mundo. Y lo hacía con autoridad porque él lo habia practicado. Alejandro lo escuchaba con la boca abierta. Porque le describía lo que los Medici harían 1,800 años después. Le describía con diferentes actores, diferentes eras, diferentes lugares, la declaración de Mayer Rothschild en el siglo 18; "denme la tarea de emitir las monedas de los paises y no me importa quien haga las leyes. Era el evangelio que describía el nacimiento del Fondo de la Reserva Federal. 

 

Al partir, Alejandro les dice a sus generales que lo acompañaban, "si yo no fuera Alejandro, me gustaría ser Diógenes. El filósofo que lo habia escuchado, de inmediato responde. Si yo no fuera Diógenes, me gustaría ser Diógenes. 

 

Diogenes, adoptando una posición similar a la de Nietzsche cuando afirmara; Dios ha muerto. Diogenes afirmaba algo que, para despistados o mal intencionados, era declaración de la muerte del capitalismo y la misma condena dedicada para el dinero afirmando; “El dinero es la ruina de la humanidad”—Pero sin dejar bien claro que, con mala intención, etiquetan como capitalismo lo que nunca lo ha sido pues, al verdadero, ya lo habían asesinado. Y el dinero a que se refería, es el esquema de dinero falso que ha estado destruyendo sociedades y paises. 

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