Ricardo Valenzuela
Después de tantos años ejerciendo ese oficio que de niño me lo reprocharan y describían, estar siempre pensando pendejadas, he llegado a esta posta del camino en la cual siento haber encontrado ese refugio que, sin haberlo tenido claro, siempre había sospechado existía y, sin las herramientas requeridas, esperaba. Y al transitar mi camino algo me provocaba cierto malestar expresado, como dicen en los ranchos, en una congoja al no encontrar respuestas en la religión que, como era usual, desde el nacimiento me la imponían exigiendo fe ciega para aceptarla.
Y, siendo alguien que, además de escuchar a los educadores en un colegio católico y su estilo de memorizar mandamientos sin la menor resistencia, también escuchaba a un padre que, habiendo sido educado en la Europa todavía liberal en donde uno de sus profesores fuera el gran Hayek, sus mensajes y opiniones eran totalmente diferentes a los de una madre exageradamente católica, con una rutina casi militar que involucraba la misa diaria.