Ricardo Valenzuela
El tema que estoy tocando no es algo que me haya sorprendido como una novedad en la circunferencia de mi formación o mis creencias, el rebaño controlado por esa hegemonía mental y cultural es un fenómeno que me ha perseguido durante toda mi vida. Sin embargo, durante las últimas semanas la manifestación de esta mortal plaga ha sido tan agresiva, que siento un deber el profundizar mi conocimiento de esta bestia rabiosa que, en estos momentos, tiene a Mexico al filo de un precipicio que muy pocos entienden.
¿De qué cueva ha salido esta fiera? Se habla de la profunda injusticia en algún plano social, como si el hecho de que un hombre haya nacido bajo condiciones favorables y otros en situaciones desfavorables fuese una injusticia, o, en otras palabras, que uno nazca en tales circunstancias y otro no. Así, los impugnadores de la organización social decretan: “incluso nosotros, con nuestros defectos, conductas enfermizas, criminales, que reconocemos, no somos sino la inevitable consecuencia de una secular opresión de los débiles por los fuertes”. Culpan de las características de su carácter a las clases dominadoras. Amenazan, gruñen, protestan violentamente, se hacen virtuosos por indignación. En el fondo, quisieran convertirse en seres malos y canallas. Y a veces lo han logrado, El Peje mexicano.