SIEMPRE CAIGO EN LOS MISMOS ERRORES (SEGUNDA)

Ricardo Valenzuela

Delcy acapara intervenciones y Cabello dicta línea política en la ANC •  Crónica Uno 

En el segundo día de un mundo ya con la noticia del arresto de un ser demoniaco como se define a Maduro, el tratar de describir las explosiones provocadas por el evento, se ha convertido en una tarea casi imposible cuando, grandes segmentos de la gente, exhibiendo cerebros petrificados, no solo la condenan, sino que agresivamente exigen su liberación. Y es cuando pregunto ¿cómo ha sido posible esa programación? Porque no solo presenta la ausencia de sentido común, de razonamiento lógico, que los lleva a convertir lo diabólico en virtud admirada. Hay dolo. 

Porque, todavía más increíble es el cinismo de otros que, conociendo bien ese diabólico comportamiento y, sobre todo, lo que ha provocado, lo defienden con la misma pasión de esos programados que les han cambiado su capacidad de distinguir lo bueno de lo malo, lo injusto de lo justo, para ciegamente orar en el altar de su nueva religión de la ignominia. Y eso me hace regresar a la sabiduría natural de los hombres que, en su soledad del monte, fueran vacunados contra tal pandemia. 

En el mundo ranchero los buenos vaqueros se distinguen, especialmente, por la forma en que amansan los potros brutos. Los buenos vaqueros producen potros nobles, alertas, obedientes a la rienda, de buen paso. Y, sobre todo, receptivos de su participación con su vaquero para desarrollar acciones necesarias de acuerdo con esa responsabilidad que se requiere para que un rancho marche bien. Los malos vaqueros producen potros de conductas fellinescas, desobedientes, furiosos, ineficientes y muy peligrosas.

En el rancho había un vaquero al que llamaban, Guaquila, la perfecta representación del mal vaquero que sus potros eran verdaderos kamikazes. Yo, desgraciadamente, tengo un hermano que fácilmente llena la descripción del mejor caso de un peligroso psicópata. En una ocasión, invadido por esa horrible conducta, llegaba al rancho a medio día cuando los vaqueros, después de su campeada temprano, se reunían para planear la de la tarde. Después de la polvareda de su vehículo, se planta frente a ellos para insultarlos por no “estar haciendo nada”, para luego, con velocidad, iniciar su viaje de regreso a la ciudad. 

Ante los sorprendidos vaqueros, uno de ellos, Pedro, hijo del mayordomo, exhibiendo esa sabiduría ranchera, afirmaría; “este chingado muchacho no se parece nada a Ricardo, este parece que lo amansó el Guaquila.” Cuando me platicaran lo sucedido, desgraciadamente solo años después me daría cuenta del certero diagnóstico de Pedro, al estar enfrentando las consecuencias. Era en aquellos días cuando yo iniciaba un despertar en que la base de mi esfuerzo era la filosofía estoica. En estos momentos siento estar teniendo la misma experiencia. Estoy frente a una sociedad que luce mal amansada por el Guaquila. 

Y, consecuencia del arresto de Maduro, han emergido esas mulas mal amansadas para, no solo denunciar la detención, sino exigir la liberación de este criminal usurpador, narcotraficante, asesino, represor a quien, ya se le han localizado cientos de millones robados a un país que ha destruido. Y, el póster más dramático de este cinismo criminal nos lo presenta la presidenta de México, Sheinbaum, el viejo marxista, Lula, de Brasil, el drogadicto, Petro, de Colombia, el monigote de Cuba, Canel, el descarado ladrón español, Sánchez, al asesino de Nicaragua, Ortega, el gris de Uruguay, Orci, y el saliente marxista de Chile, Boric.  

Y, por si eso no fuera suficiente, se suma el nuevo alcalde marxista de Nueva York, el primer ministro socialista de Inglaterra, una gran cantidad de congresistas demócratas de EUA, el feudo de los Rothschild, la Europa esclavizada, el ladrón Zapatero de España y podría configurar una interminable lista que tiene una lógica maligna. Ante mi reflexión me llegaba esta nota de la escritora española Cristina Martin, que abonaba a mi interés porque ella es alguien de gran calibre profesional, especialmente en aspectos internacionales e inicia: 

“Voy a decirlo sin rodeos: esto no conjuga con Maduro. Esto es alguien gestionado su final y puesto qué. Cuando un presidente es apresado y no hay caos interno ni fractura visible en la cúpula, cuando no hay histeria militar ni sangre en las calles, estamos ante una operación controlada. Las revoluciones reales son ruidosas. Las transiciones pactadas son silenciosas.”  

“Hay negociación fría. Y no se ha hecho con el pueblo, se hizo con la élite que “garantiza orden.” Quien crea que EUA marca la pauta— busca justicia, o reparación histórica, no entiende cómo funciona el poder. Lo que se busca es estabilidad, acceso a recursos y cierre de un ciclo incómodo. Todo lo demás es decorado. Una traición cuando saben que el régimen ya ha caído y es mejor sobrevivir que resistir. Ahí es donde entran nombres, no por conspiración, sino para sobrevivir: Delcy, Cabello, Padrino López. No como demonios, sino como gestores del aterrizaje. Esto no se trata de izquierdas o de derechas. Emerge de quién controla las riquezas, el dinero, las armas y la narrativa cuando se baja el telón.” 

En parte estoy de acuerdo con lo que Cristina afirma. Pero, desacuerdo cuando acusa a EUA, incluyendo a Trump, de no ser quien marca la pauta, sino ser parte de los que buscan estabilidad, acceso a recursos, y cierre de un ciclo incómodo. Porque, a pesar de lucir cubierta con cierta lógica. Es muy obvio que ella no conoce a Trump. Ese hombre que, durante los últimos diez años, han tratado varias de asesinarlo, destruir sus administraciones, sus negocios, su familia, sus amigos, ha transitado un vía crucis que solamente algún masoquista desesperado podría aceptarlo y gozarlo. Por ese hombre es tan peligroso. 

Cuando se refiere a Maduro, “un presidente apresado,” ojo, Maduro no era presidente, era un criminal usurpador de la presidencia. Y en relación con la falta fractura, sangre en las calles, tardaron solo dos días para iniciar y estarán creciendo porque, además, se nota, ella no conoce a ese psicópata de nombre Cabello quien, su conducta explotará, como sucede con esas fieras acorraladas y esta fiesta está muy lejos de terminar.  

Y, repito, para alguien que no conozca a Trump, es lógico que nunca acepte haya surgido un loco con esa temeridad para arriesgar todo por un ideal. Y Delcy, Cabello, Padrino López, si son esos demonios psicópatas que moran en un mundo diferente al de la poca gente que usa la razón, su mente lógica, y verdaderos principios morales, y han apoyado a Trump que saben se enfrenta a esa elite que ella describe. Yo vivo entre EUA y México, conozco a Trump, y he sido testigo en primera fila de esta realidad que muchos ignoran.     

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