Ricardo Valenzuela
A partir de aquellos días, se iniciaba el manejo de las infladas responsabilidades del gobierno como una organización militar. FDR sentaba las bases en su discurso inaugural afirmando que los americanos estaban con él como un disciplinado ejército haciendo la guerra contra “la emergencia”. El mismo Gral. Johnson, pedía a las mujeres unirse al presidente en su guerra contra la depresión afirmando, “quizá la guerra más peligrosa que hayamos enfrentado”. Pero este lenguaje militar era claramente una llamada para activar un esfuerzo colectivo preparando a la gente para lo que ya aparecía en su horizonte.
La cuarta influencia del New Deal fue la idea de una economía nacional planeada. Aquellos que favorecían ese concepto, se les responsabilizaba con el ataque contra la economía libre y competitiva afirmando era una idea tonta, producía duplicaciones, y el caos, porque todas las cosas son sacadas de balance y nunca regresan a la normalidad. Los socialistas, por su parte, durante mucho tiempo habían avanzado argumentos contra cualquier economía basada en la propiedad privada, y ahora introducían esas ideas en la corriente general de pensamiento. La prolongada depresión podía interpretarse de esa forma para que esa idea fuera más atractiva. Supuestamente ya había modelos de planeación nacional desde 1920 en la Italia fascista y la Unión Soviética. Pero la fuerza del totalitarismo de esos sistemas todavía no era conocida y, muchos intelectuales, principalmente en Europa, empezaban coquetear con ellos.

