Ricardo Valenzuela
“Conocimiento lo puede tener cualquiera, pero el arte de pensar es un regalo de la naturaleza no usado”.
Emperador Federico II
Acudiendo a uno de mis pasatiempos favoritos de leer frases interesantes, hace unos dias me encontré con una de Alvin Toffer que me dejara verdaderamente pensativo: “Los analfabetos del siglo XXI no serán los que no sepan leer ni escribir, sino los que no sepan pensar para aprender, desaprender y volver aprender”. Es decir, el acumular datos, estadísticas, fórmulas, mandamientos, es una actividad inútil si la maquinaria que los debe utilizar, al no haber aprendido cómo, pasan a ser lo inservible. Me explotaría el cerebro señalando el problema de la humanidad y especialmente el de Mexico.
Y en estas alturas de mi vida, tengo muy claro que el verdadero secreto de un futuro de grandeza no está en los torrentes de información creciente, sino en haber adquirido esa habilidad divina, la de aprender a pensar. El instalar en nuestra maquinaria cerebral el programa que nos permita tomar las olas de información, analizarla con una lupa diferente y, con sabia discriminación, eliminar lo venenoso y tomar lo que, analizado con un nuevo prisma, sea el elixir milagroso que nunca hemos tenido. Así el capitán de la nave global a la deriva y sin rumbo, con nuevos mapas, brújula cuántica, pueda apuntarla hacia la grandeza.



