Ricardo Valenzuela

“El hombre grande es aquel que en medio de la muchedumbre mantiene, con brillante luz, la independencia de la soledad.”
RW Emerson
No es secreto para quienes me conocen que soy un amante de la soledad, pero no es algo que me invadiera en esta etapa de la vida que a muchos nos lleva a la reflexión, es algo que me identificaba desde la niñez cuando, vigilado por mi abuelo, hiciera largas cabalgatas en mi soledad. Sin embargo, dicen que en los últimos años es algo que he llevado a niveles que me hacen merecer la etiqueta de locura. Pero, tal vez me motivaría lo afirmado por el gran Einstein: “El hombre que camina solo es seguro que encuentre lugares donde nadie hubiera estado.”
Y acepto mi pecado de soledad porque tengo poderosos motivos y, además, creo que el peor tipo de soledad es nunca sentirnos cómodos y plenos con nosotros mismos. Sin embargo, como lo indicaba Einstein, en la soledad he encontrado tantos lugares desconocidos, pero, especialmente, seres humanos de poderes intelectuales, filosóficos, espirituales que han permanecido, no solo desconocidos, sino prohibidos y castigados. Pero, tal vez lo que provoca algunos me cuelguen etiquetas desde fascista hasta intolerante, es el haber escalado alturas desde donde veo claro.
Y finalmente, ya ubicado en mis nuevos espacios que siempre había buscado, me han afilado la visión y lo que ahora tengo frente a mí, es algo me provoca desde horror, frustraciones, rabia, una mezcla que ha tratado de apuntarme hacia una derrota total sin habernos dado cuenta. Es cuando me rehúso a finalmente aceptar que Nietzsche siempre tuvo razón. El mundo ha sido atrapado por ese nihilismo con el cual los valores supremos perdieron su validez y, sin darnos cuenta, nos han estado llevando a ese desperdicio de fuerzas, la ciega aceptación de cualquier cosa, a mentirnos a nosotros mismos. La inconsciencia de la mentira.
Cuando Nietzsche publicó su libro, La Muerte de Dios, no se refería al sentido original de muerte, se refería a una humanidad que había perdido todos sus valores no importaba que sus pecados fueran capitales. Él se refería a la situación de Europa pronosticando su caída producto de esas conductas con las que se habían castrado a sus hombres, y culpaba al cristianismo. Nietzsche presentaba la segunda revolución intelectual contra el cristianismo de Nicea, el falso. La primera fue la de Spinoza que le valiera dos excomuniones.
Y repetía algunos pasajes; “Jesús recibía muerte dolorosa, juzga, y sin protesta, sin rencor, con esa bondad, resignadamente sufre y muere es justo y va al paraíso”. “No se debe ofrecer resistencia a quienes nos hagan mal. No hay que encolerizarse con nadie, no hay que menospreciar a nadie. Hay que mostrar la otra mejilla. No hay que hacerse rico. Hay que olvidar y perdonar”. La iglesia era ya todo lo contrario a lo que Jesús había predicado y su libro, lo que pronosticaba y es lo que estamos viviendo.
Cuando leo las evidencias de lo sucedido en Venezuela, veo claro que para sus autores Dios ha Muerto. Emerge un sacerdote venezolano que al inicio apoyaba a Chavez, pero, al ver esa realidad, con horror abandonaba el país y desde su escondite concede una entrevista. Afirma que los $700,000 millones que se detectan robados por chavistas, palidecen con aberraciones como era una red homosexual donde participaba Chavez, Maduro, Raul Castro, Cavello y cómo escogían sus víctimas. Y, lo más increíble, todos practicantes del satanismo, estilo Epstein, secuestraban niños en Bolivia para sacrificarlos y bañarse con la sangre.
Chávez, dirigido por Fidel, utilizó la brujería para controlar Venezuela y manipular al pueblo. Hasta tal punto que la santería importada desde Cuba transformó la manera de hacer política". La santería es una práctica primitiva que tiene su origen en Nigeria y que llegaba a Cuba a través de los esclavos negros que llevaron los españoles. Las prácticas surgen con el chavismo por influencia de Fidel Castro, que aprovecha la superstición de Chávez y la adoración hacia él, para introducir a los santeros en todas las instituciones del Estado y de esa forma controlar totalmente a Venezuela y saquearla.
Una señora vestida totalmente de negro con una vela en la mano fue localizada en los montes fuera de Caracas, dirigiendo una larga caravana nocturna de niños, quienes como robots repetían en voz alta “Compañero Hugo Chávez, Presente, Hasta la victoria siempre”. Al investigarse, surgía de que era una escuela satánica formada por Chavez para indoctrinar niños. Después, se sabría que en los programas de Fidel Castro donde se formaban políticos extranjeros, Centro de Estudios Socialistas Carlos Marx, esa catedra era incluida. Entre los alumnos distinguidos, listaban a Maduro y Sheinbaum. Donde ella y la Casa Museo León Trotsky en Mexico, ofrecieran un homenaje a Trotsky en la Habana.
Entonces, después de mi dosis diaria de incongruencias, de las olas de ignorancia, salgo de mi cueva a respirar y me llega un lejano recuerdo. En 1976, a mis 30 años y ya presidente de un gran banco, asistía a la toma de protesta del presidente López Portillo, después de seis años destructivos y dolorosos de Echeverria. El mensaje de López Portillo fue tan inspirador que pensé, por fin salimos del infierno y, al final, con aquel potente grito; “Mexico ha vivido, Mexico vivirá por siempre, Viva Mexico.” Se me rodaban las lágrimas pues realmente sentí el renacer de mi país y nada ni nadie lo podría detener
Que equivocado estaba. Veo mi país y me doy cuenta de lo iluso que fui aquel año de esperanza en López Portillo, pero, lo más grave es que veo un país mucho peor que aquel me despertaba una nueva esperanza casi destrozado. Veo mi estado de Sonora en manos de los mismos criminales, veo a los jóvenes de las familias exitosas buscando ser soldados de esa nueva forma de hacer política, no como servicio, sino como carrera. Y es cuando yo pregunto ¿Qué clase de carrera se puede hacer en esa burocracia donde no hay lugar a la decencia, no hay moral?
Porque en un país controlado por el narco y la clase política podrida a punto de iniciar el viaje y hacerle compañía a Maduro. La única carrera disponible es la de cómplice. Y lo que Mexico y el mundo necesitan es el Ubermensch de Nietzsche, ese hombre que destaca y sobresale frente al rebaño. El superhombre de Nietzsche es único, porque este es un hombre libre, con sus propios valores, es íntegro, es auténtico y moral, es el líder, no el que sigue a la caponera. Eso requiere el mundo.
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