LA VOLUNTAD DE PODER TRUMPEANA Y DE VOX

Ricardo Valenzuela

Nietzsche and the alt-right | Vox 

Para sentar las bases de lo que voy a exponer debo hacer algunas preguntas ¿Por qué se ha permitido la conducta de Cuba durante casi 70 años? Porque la obra mas importante de Fidel Castro fue llevar la barbarie por todo el continente destruyendo la poca riqueza existente. Y esa misma pregunta la podría hacer refiriéndome a Venezuela y Nicaragua que, al igual que Fidel, con “gran idealismo” derrocaron las tiranías de sus paises para, sorpresa, establecer las de ellos elevando sus destruiciones y estancias en el poder al infinito. Pero, con matices diferentes, podemos incluir a toda America Latina, Europa con su falsa unión, e inclusive, más grave, EU.

Porque a mi no me parece que algo tan diabólico haya nacido de la mente de un solo orate, Fidel Castro, no, para ejecutar acciones que provocaran esos avernos y, sobre todo, mantener vigentes esos infiernos destructores provocando el sufrimiento de tanta gente durante tanto tiempo, ante una comunidad internacional con todas sus ineptas instituciones como ONU, Corte de Justicia Internacional, OEA etcétera, yo siempre he tenido claro que, en la ejecución de tal hecatombe, han participado fuerzas muy superiores con objetivos perversos. Y la potencia más destructiva de esos participantes, ha sido la programación mental de la gente.  

¿Qué proceso se ha seguido para lograr esos rebaños de zombis actuando como maquinas, con programas automáticos sin usar algún tipo de reflexión discriminatoria? Ante una situación tan irracional, es tal la dimensión de su ataque a la lógica y la razón, que, buscando entenderla, hay que asumir su diabólica forma de pensar y atreverse. Porque, lo que yo veo, es algo semejante a la historia del arca de Noe quien, ante pecadores, el castigo de Dios sería la inundación del mundo. Pero decidía salvar lo único que se requería para luego reconstruir uno mejor. Es decir, eliminar lo que no era productivo en ese colado de las malas hiervas. Es el sueño de Bill Gates con sus vacunas. 

Con el paso de los siglos y los Rothschild se hicieran del monopolio de la emisión de monedas, los billetes que, en realidad son pagarés y obligación de sus emisores, ante los millones de sus acreedores (la gente con sus billetes de Rothschild) creciendo por todo el mundo, el mejor remedio era reducir esos deudores que podrían convertirse en gran crisis, acudirían a las guerras que durante los últimos tres siglos han eliminado unos trecientos millones. Y si no se cumplían los objetivos, acudirían a las pandemias, abortos, las drogas asesinas, que han retado a las guerras en muertes. 

Pero, en este proceso se ha cometido otro asesinato. El homicidio del presente para algunos y del futuro de la humanidad asesinando el conocimiento, la lógica del pensamiento. Todos los métodos y supuestos de la ciencia verdadera siempre han tenido en contra ese oscuro menosprecio y una gran amenaza—condena de la falsa moral: Su práctica provocaba que sus ejecutores fueran expulsados de la interacción con las sociedades honestas; se les etiquetaba como enemigos de Dios, como salvajes despreciando los más altos ideales dictados y los únicos.   

Esos atrevidos de inmediato tendrían todas las pasiones de la humanidad en contra de su concepto de verdad, de lo que debía ser el servicio de la verdad, de su objetividad, de su método, de su conciencia tranquila, previsora, alerta, serían quemados vivos. Y se ignoraba un obstáculo importante al avance de la humanidad como fue su gusto estético, creían en el efecto pintoresco de la verdad, solicitaba al sabio provocar bellos efectos en esa fantasía. Y con la falsa moral se iniciaba la preparación de sentimientos feminoides y el carácter científico actual. Ese gusto de todo lo pequeño, el control fatal y personal de los religiosos.     

Desde que Constantino en el Concilio de Nicea tomara control de la naciente iglesia cristiana, se iniciaba una trasmutación de valores para darle vida a lo que, a futuro, se conocería como la moral de los esclavos, la metamorfosis de conceptos dando etiqueta de virtud a lo que en realidad era la castración moral del hombre. Un proceso en el cual la iglesia, finalmente terminara acumulando ese poder naciente de sociedades sometidas, no por la violencia de las armas, sino por la mutilación de sus conceptos y los valores deformados. Ese poder de la iglesia era envidiado por todos los señores del feudalismo y sabían bien era producto de la programación y receta para su salvación. 

La revuelta de los esclavos de la moral se inicia en el momento en que el resentimiento se vuelve creador y engendra valores: un resentimiento que surge en seres que, privados de vía adecuada para la acción constructiva, buscan su compensación en una venganza imaginaria. Esa moral que dice no desde el principio ante lo que le pueda demostrar su equivocación. Este giro en la valoración—esta tendencia a lo objetivo en vez de regresar a lo subjetivo es característico del resentimiento. Es el campo fertilizado donde la voluntad se vuelve contra la vida, y esa moralidad de la compasión surge como cimiento de la moral del esclavo. 

Y esa moral de los esclavos necesita, como condición de existencia, un mundo externo y objetivo, y requiere estímulos objetivos para actuar en absoluto; su acción es una reacción. Sucede lo contrario en el sistema de valores del ubermensch de Nietzsche: actúa y crece naturalmente y solo busca su antítesis para afirmarse con un si aun mas agradecido y jubiloso hacia si mismo; su concepción negativa—bajo, vulgar, malo—es compararse y evaluar su concepción positiva y fundamental de sus grandes logros. Se siente bien con su libertad, no carga sentimientos negativos como los programados. El enano fabrica un enemigo malvado y de esa raíz deriva, como figura opuesta, al buen hombre que odia y envidia. 

Y cuando el ubermensch extravía la realidad, es algo limitado y puede juzgar mal lo que desprecia. Pero siempre lejos del grado de falsedad que caracteriza los descerebrados ataques del odio vengativo y enfermizo, de la sed de venganza de esas mentes enfermas en sus embates contra los que consideran sus odiados enemigos, porque representan lo que ellos no son, su ausencia de algo es la causa de sus odios. Porque son débiles e inventan su opresión imaginaria, cargan malicia y veneno latente. Y este es el perfil de la gente que ha permitido los infiernos de toda America Latina. Y, lo verdaderamente preocupante, son los que mantienen a los criminales en el poder.     

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