Ricardo Valenzuela
Como respuesta a
mi nota en la que denuncio el pozo de inmundicia en el que ha caído la sociedad
de mi pais, cortesía del Atila mexicano tan venerado, Amlo, ya ha provocado arrimarlo
al borde de algo más serio que otra explosión económica. Algo que con claridad
señala haber caído bajo propiedad del narcotráfico y, sin duda, está ya a punto
de emerger una reacción internacional. He recibido la protesta de uno de esos
desinformados molesto por mi denuncia de la influencia Illuminati calificándola
de calumnia.
Y ese es el gran problema de Mexico, la expropiación del cerebro neutralizando el uso de la razón y, sobre todo, la total ausencia de información. Las incursiones en Mexico de ese demonio llamado Soros, sirviente de los Rothschild (Illuminati) las inició con la asistencia del mago de las transformaciones políticas, Marcelo Ebrard. Soros opera en México representando a los Rothschild y, con Ebrard en puesto clave, como ya lo tenían planeado, se instalaron en el gobierno de Sheinbaum con el aval AMLO y operan abiertamente.
Entonces, mi ofendido lector mancornado con la talibertaria que me agrediera hace dias, debían saber que el Illuminati es sociedad secreta fundada en 1776 por Adam Weishaupt, un exjesuita y maestro de derecho en la universidad de Bavaria, con el disfraz de promover la razón frente al poder de la Iglesia y las monarquías. Su primer logro fue haber estallado la revolucion francesa, que fuera un rotundo fracaso donde había operado ya como masón con un grado 33, y reclutaría al Marquis de Lafayette quien llegara a ser asistente de Washington en la guerra revolucionaria de EU.