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LA FALSA RIENDA DE LA VIDA Y DE PANCHO VILLA

Ricardo Valenzuela

 

 MI ABUELO CON UN CUÑADO DEL GRAL. OBREGÓN

En este primer día de un nuevo año, quiero iniciarlo con un bello recuerdo. Durante gran parte de mi niñez y adolescencia, tuve la fortuna de pasarlas al lado de un hombre extraordinario, mi abuelo materno, Manuel P Torres, pero aún mejor, siempre en su rancho, Las Calaveras, que era su comando de otros ranchos que formaban el gran ejemplo de la ganadería sonorense. Él, no solo me instalara mi gran amor por esa vida, un amor tan grande que provocara mis amigos me surtiera el sobrenombre “chero.” Para quienes no conocen su significado, es el peyorativo que, la gente educada de la ciudad, le dan al clásico vaquero salvaje, pero, para mí, era un orgullo que perdura hasta el día de hoy. 

Recibiría muchas lecciones de sabiduría de mi abuelo. Sin embargo, hay una que, al levantarme este día, como un recordatorio especial llegaba a mi mente. Desde los cinco años yo ya campeaba con los vaqueros que serían los grades maestros en mi ruta para convertirme en eso, vaquero, un oficio que tanto llegué a idolatrar, pero, difícil, duro y pesado. Cuando hubiera llegado a los 13 años, yo insistía en mi deseo de amansar mi primer potro sintiendo estaba preparado. Mi abuelo me respondía diciendo, era algo muy especial, porque, no era tarea de un solo día al montarlo y ocurriría el milagro ya consumado. En cambios no hay milagros, solo la necia falsa rienda.

RELEXIONES DE UN VIEJO JOVEN INQUIETO

Ricardo Valenzuela

Classic Old Western Style Cowboy With Hat And Bandanna. Cartoon Sketch  Style. Vector. Illustration Royalty Free SVG, Cliparts, Vectors, and Stock  Illustration. Image 97809475.


Al haber arribado a esta etapa de la vida que inspira una reflexión verdaderamente profunda, decidí dedicar gran parte de mi tiempo a expresarme de forma especial a través de notas cubriendo asuntos económicos y políticos internacionales que, modestia aparte, aunque disruptivos, presumo de tenerlos. Pero, también, de algo completamente diferente a mis agresivas expresiones mundanas, la poesía que para algunos ha sido sorprendente, pero es algo que desde niño he practicado. Tal vez sea herencia de mi padre que fue poeta, pero, en la lengua que el dominara mejor, el francés. 

Sin embargo, hace algún tiempo tuve una bella conexión con mi pasado, aquel tiempo de mi niñez y adolescencia que gran parte lo viviera en los ranchos de mi abuelo. Sorpresivamente aparecía en mi puerta uno de aquellos amigos formados en la niñez en un esquema tan natural como es el campo. Me visitaba Bano, uno de los hijos del Churi, mayordomo de los ranchos de mi abuelo y un hombre especial en mi vida. Un hombre a quien mi abuelo lo veía casi como su hijo, porque lo merecía siendo portador de una decencia pura y gran sabiduria ranchera, con la que me enseñara el gran oficio del vaquero.

EL PROXIMO HURACAN FINAL DE EU

Ricardo Valenzuela

 El color de las amapas: Francisco Villa y la matanza en San Pedro de la  Cueva, Sonora - La Chicharra

En la Fellinesca situación que Venezuela le ha ofrecido al mundo ha surgido un personaje verdaderamente cantinflesco quien, iniciando con su presencia física, fácilmente se puede confundir como una de las caricaturas inventadas por Walt Disney. Un hombre que, al parecer impulsado por su admiración de Hitler y Mussolini, ha estado produciendo discursos más largos que los de esos dos dictadores. Y si le sumamos su físico que incluye un rostro de matón profesional magnificado por sus discursos emanados de lo profundo de la locura, tenemos a un Jorge Rodriguez.

Un personaje que me recuerda al loco Vidal que, durante la revolucion mexicana, rondaba por la sierra de Sonora montado en su burro con sus carrilleras repletas, dos pistolas viejas, una carabina inservible. Y en su locura manifestaba ser comandante de un ejército con el que habia derrotado a las huestees de Pancho Villa. Y cuando Villa llegara a esa región derrotado por Obregon en Hermosillo, una patrulla que revisaba los alrededores lo encontraba y, al interrogarlo, se dieron cuenta estaba loco. Lo llevaron ante Villa para que se riera un rato pues estaba hirviendo de rabia por la derrota.