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YO PECADOR ME CONFIESO A NIETZSCHE. JORDAN, JESUS. SEGUNDO

Ricardo Valenzuela

 La BIBLIA ETÍOPE Revela lo que Jesús Enseñó a sus Discípulos Después de  RESUCITAR | Carl Jung

Después de una semana en Etiopia y ya al final de esa jornada, Jung emergía verdaderamente transformado. Se daba cuenta de que Jesús había sido un pastor de la psicología espiritual usando las mismas herramientas, pero con 2,000 años de diferencia. Tenía frente a él una visión totalmente diferente a la que portara  la humanidad desde que Jesús apareciera sobre la faz de la tierra. La iglesia durante siglos se había dedicado a la formación de rebaños mientras que Jesús había creado la individuación, ese mandato para que el individuo asumiera la responsabilidad para lograr su transformación. Era una cascada de información que lo abrumaba, pues, chocaba lo bueno y lo malo.    

Pero, en esa cascada encontraba partes que, de forma especial, habían tocado su nueva perspectiva y lo sensibilizaban de forma muy diferente. Lo primero que identificaba era que la persecución de Jesús desde el inicio del primer siglo había sido causada por sus mensajes liberadores, no solo contra el imperio, sino también contra la propia religión judía. Porque esos mensajes eran especiales para fortalecer al individuo que, como siempre mostraba la historia, había estado desarmado frente a la autoridad de los gobiernos, y cuando los líderes romanos sintieran ese peligro latente, responderían con el concilio de Nicea creando una organización para nulificar el esfuerzo de la individuación de Jesús, y surgiera la nueva manada. Ese ataque sería el reforzamiento de los arquetipos del consciente colectivo que, ya con la iglesia operando, crecería en números y en la potencia de las cadenas que persisten hasta el día de hoy.

YO PECADOR ME CONFIESO A NIETZSCHE. JORDAN, JESUS, EN ETIOPIA.

Ricardo Valenzuela

Christ, a Symbol of the Self, by Carl Jung (audiobook) 

Esa noche, al final de su primer día  Jung en Etiopia, en sus notas Jung describía la euforia que lo invadía al haber descubierto que Jesus había sido un gran experto en el área de física cuántica en psicología para la emergencia del alma, y también para avanzar más allá de nuestro mundo material. Ese mundo donde solo operan nuestros sentidos, el mundo de la física de Newton donde todo lo que deseamos lo buscamos a través de nuestros cinco sentidos, siempre operando en este mundo de lo material. La vieja idea económica de sus factores tierra, trabajo y capital. Era la Acción Humana de Mises mezclada con la filosofía Deus Sive Natura de Spinoza. 

Porque, la física cuántica nos había enseñado que no solo tenemos una conciencia igual, cuántica, la que no reside en el cerebro, sino que el cerebro es la herramienta que utiliza para manifestarse. Y esa conciencia tiene el potencial para modificar la materia. Tal vez por eso Marco Aurelio afirmaba, “tú eres lo que tu piensas”. Era lo mismo que Jacobo Grinberg afirmaba cuando acudía a los ejemplos de chamanes con poderes que, inclusive, podían curar las peores enfermedades de la gente, porque, de alguna forma, habían logrado conectar esa fuerza universal de posibilidades celestiales que el mismo había atestiguado.

EL VERDADERO JESUS Y EL MILAGRO DE EITIOPIA

Ricardo Valenzuela

 5 Jesus Lessons No One Teaches (Carl Jung Explains) - YouTube

Desde que arribara al Tec de Monterrey y, sobre todo, al conocer uno de mis profesores con etiqueta diferente, el Dr Herkomer, un economista alemán que parecía recién llegado de las filas de la SS de Hitler, pero que, en realidad, era un ser humano muy especial. Identificando mis inquietudes para encontrar una liga especial con el concepto de economía, él me había recomendado leer al genio Carl Jung, un gran psiquiatra y psicólogo suizo, discípulo de Freud, quien había desarrollado la psicología analítica identificando el concepto clave del inconsciente colectivo, la famosa Acción Humana del gran Mises. 

Y, siguiendo su consejo, surgía mi admiración por ese hombre, pero, algo que yo había ignorado, era que, en el desarrollo y aplicación de sus ideas, siempre incluía el aspecto de una espiritualidad casi desconocida. Y hace solo poco más de un año, en esa misma búsqueda, reencontré un Jung que poco antes de morir, se enteraba de la existencia de unos evangelios cristianos en ese país africano de Etiopia que, por la lejanía y su especial y difícil geografía, habían permanecido ajenos a los ataques que sufriera el cristianismo en el Concilio de Nicea, en donde naciera la iglesia dictada por Constantino para lograr su control del imperio.

EL VAQUERO LIBERTARIO