Ricardo Valenzuela
Ayer, escribiendo la primera parte, inicié un esfuerzo para señalar la forma criminal en que se ha programado a la humanidad que, ante eventos tan destructivos, sin entender lo que es la verdadera destrucción y quien el verdadero destructor, la única interpretación que emerge de sus cerebros programados es una explosión de odios contra el único que se ha atrevido a enfrentar la realidad, que a la gente cruelmente se le ha escondido.
Pero hay una pregunta que da pavor hacerla ¿Cuál es la verdadera realidad? En un ambiente tan “especial” como el entarimado social mexicano, es un tema difícil de tratar, pero, por miles de razones, hay infinidad de realidades que no conocemos y afectan nuestras vidas. Por ejemplo, los elementos que componen las castas intelectuales, casi el 100% cargan ideas que nunca se les debe etiquetar, porque, de forma automática, explotan contra lo que no llegue acompañado de justicia social, solidaridad, responsabilidad social, gobiernos responsables por el bienestar comunal, y luego lo empaquetan en diferentes categorías que causan más confusión. Un ejemplo es conservadores y liberales cuyas definiciones aportan al desconcierto.
