Ricardo Valenzuela

Soy hijo de los atajos y las veredas, el monte es mi guia en mi caminata, mi vida es siempre alegre cabalgata, y me gusta respirar esas polvaderas
Ricardo Valenzuela

Ricardo Valenzuela
Una de las grandes confusiones en mi niñez, era atestiguar, sin comprender, cómo el gobierno mexicano despojaba a mi abuelo materno, Manuel P Torres, del patrimonio que había construido durante tantos años de trabajo cuando, habiendo iniciado como un simple arriero, llegara a construir una operación ganadera admirada por muchos, pero, para políticos corruptos y demagogos, era el ejemplo, no del éxito de un emprendedor solitario, sino del odiado latifundista enemigo de la revolución. Pero nunca entendería que, sin haber hecho algo mal, lo agredieran para despojarlo.
Pero, me esperaba un largo camino para ver la realidad que, ya en mi adultez, claramente interpretaba como una y las peores condenas de la humanidad. Y ya como un economista graduado, darme cuenta era algo cobijado por lo que el gran Nitzsche bautizara como la Moral de los Esclavos. Y el paso de los años me lo confirmarían paso a paso. Así, en estos momentos, viendo destrozos de Venezuela y Cuba, me doy cuenta del avance de ese destructor virus, no solo permitido, sino promovido por fuerzas diabólicas fuera de control. Y, en esta etapa avanzada de mi vida, sentí la necesidad de profundizar en busca de sus causas.
Ricardo Valenzuela
La decisión de Carl Jung de no dar difusión a lo que había encontrado en Etiopia, sería algo que se discutiría durante muchos años en círculos profesionales con diferentes interpretaciones y diferentes etiquetas. Sin embargo, algo que nunca se le habría dado difusión fue que después de su iluminador viaje a Etiopia, en el tiempo que le quedaba de vida, escribiría profusamente acerca de todo lo que había callado. Una obra desconocida que, en opinión de muchos intelectuales, podía haberlo llevado a ocupar un lugar en el Partenón de hombres como Jordano Bruno y Fray Luis de León con el bíblico “Cantar de los Cantares”.
Pero, para quienes nos hemos interesado en sus escritos y, en especial, en conocer otra versión de los mensajes de Jesús, con alguna liga más mundana y cuántica, nos habría dejado una gran herencia. Lo primero que nos mostraría, desde el punto de vista de un experto en las conductas humanas, sería lo complicado que resultaba interpretar las palabras de Jesús, en conceptos que, ante sociedades cargadas de pereza mental, frente a tal reto simplemente los harían a un lado. Para ellos, ha sido más fácil seguir los mandatos de la iglesia con su lista de instrucciones.
Ricardo Valenzuela Hace muchos años, casi por accidente tuve mi primer contacto con la historia de Arthur Schopenhauer, cuando, espulg...