Ricardo Valenzuela
Ayer se daba a conocer la muerte del líder del Cartel de Jalisco Nueva Generacion, el Mencho, el cartel de narcotráfico más importante no solo de Mexico, seguramente del mundo. Un hombre que hubiere surgido, crecido, y elevado de una forma que hace sospechar hay mucho más de lo que vemos en esta superficie. Un joven de clase baja, sin educación formal, que iniciara su carrera como pequeño vendedor de mariguana en las calles de Los Angeles que lo llevara a prisión. Regresaría a Mexico para, en menos de diez años, formar esta monumental organización criminal hasta con ejército propio.
En medio de mi reflexión no podría faltar aquella experiencia que se iniciara en Guadalajara en los años 80. Cuando me encontraba en el privado de un elegante restaurant frente a un nuevo cliente del banco que había solicitado conocerme, Miguel Felix Gallardo, alguien que yo no tenía la menor idea quien era. Un hombre verdaderamente interesante, sobre todo, en la actividad que después se me develaría. Por desconocidos motivos, entre los cuales, nuestra afición por los caballos y las motos, estableceríamos una extraña amistad de la cual mucho aprendería.






